sábado, 16 de febrero de 2008

Cine: Vencer los rencores



Hace unos días leí una crítica de esta película, que no he visto. Me quedo con las ganas de verla, porque me llamó la atención el comentario del crítico al valorar cómo muestra la grandeza del perdón, de olvidar y no guardar rencor. A falta de esa crítica, he encontrado en El Confidencial ésta otra, de noviembre de 2006. Si alguien la ha visto o sabe de ella, le agradecería que realizara un comentario.

GRABAVICA (Sarajevo mon amour).

Dirección y guión: Jasmila Zbanic.
Fotografía: Christine A. Maier.
Música: Enes Zlatar.
Intérpretes: Mirjana Karanovic, Luna Mijovic, Leon Lucev.

www.grbavica.ba

Hay momentos en la vida de una persona que marcan su camino para siempre. Esos en los que todo lo edificado hasta la fecha se derrumba y es sustituido por un nuevo devenir que no tiene apenas atisbos de autogestión; que escapa a las posibilidades de superación y reafirmación de cualquier individuo.

Grbavica, ópera prima de la hasta ahora documentalista bosnia Jasmila Zbanic, es un canto herido al Sarajevo de posguerra y un retrato amargo de las consecuencias que han derivado de los excesos protagonizados por los soldados serbios en territorio bosnio; de sus atroces violaciones a las mujeres que esperaban en la retaguardia.

La cinta, galardonada con el Oso de Oro en Berlín y muy en la línea de otras como la serbia Optimistas, que se hizo recientemente con la Espiga de oro en el Festival de Valladolid, representa el milagro de unas cinematografías, las balcánicas, que sin apenas medios técnicos se han puesto a contar las verdades de sus miserias.

Y muy bien, por cierto. Porque está última película, de nombre impronunciable –Grbavica-, es una pequeña joya intimista, sensible y bien contada que, por méritos propios, no pasará desapercibida.

Atender a las diferencias, para lograr la igualdad. (Artículo publicado en Aceprensa)

Hace algunos años parecía que no tenía sentido volver a plantearse si debía haber alguna alternativa a la coeducación. Ahora, en cambio, la educación diferenciada por sexos reaparece en el panorama educativo, como un medio de alcanzar un mejor rendimiento académico. El diario El País (13-2-07) refleja esta nueva situación en un reportaje de Mª Antonia Sánchez-Vallejo.

Fuente: El País
Fecha: 13 Febrero 2008

“Colegios para niños y para niñas. Separados por clases o según las materias. En todo el recorrido educativo o sólo en algunos tramos. La educación diferenciada, o single-sex education, se abre paso como una alternativa al modelo estándar de coeducación, o educación mixta.”

El reportaje recuerda que en los últimos años se han implantado iniciativas de este estilo en escuelas públicas de Alemania, EE.UU., Canadá, Australia, y en países latinoamericanos. En algunos casos, como en Washigton D.F. se ha hecho para luchar contra el fracaso escolar en escuelas “fallidas”. En Berlín, se optó por la separación en las clases de ciencias y matemáticas, para favorecer que más mujeres eligieran estas materias al acabar los estudios de secundaria.

El diario madrileño recoge las opiniones de expertos como María Calvo, autora de libros sobre el tema. Esta profesora universitaria mantiene que la educación diferenciada por sexos favorece la igualdad: “Para lograr la igualdad hay que tener en cuenta las diferencias, para que las diferencias no se conviertan en limitaciones”. Por ejemplo, recuerda que en España solo un 24% de chicas accede a estudios de ingeniería.

Las conclusiones del informe PISA no dejan lugar a dudas: en matemáticas los chicos españoles están 9 puntos por encima (11, la media OCDE) de sus compañeras. En comprensión lectora, en cambio, las adolescentes españolas adelantan en 35 puntos a los chicos, porcentaje similar al promedio de la OCDE.

En España hay unos 150 colegios de enseñanza diferenciada, todos en el sector no estatal. La mayor oferta de enseñanza diferenciada por sexos es la de Fomento de Centros de Enseñanza, con 34 colegios –20 concertados– y un centro mixto de bachillerato, con un total de 22.000 alumnos.

Su director general, Juan Curcó, declara: "Vivimos en una sociedad plural. La clave está en la demanda, y esa demanda existe. Nuestro modelo de enseñanza, que atiende a los diferentes ritmos madurativos de los sexos, ha dado muy buenos resultados, así que no entiendo que se nos acuse de discriminar. Sería discriminatorio enseñar de manera distinta a niños y niñas, o exigir menos a uno de los sexos. Pero el programa es el mismo, los profesores también... ".

Esa demanda existe por el alto índice de rendimiento académico de estos centros. José María Barnils, responsable de la Asociación Europea de Centros de Educación Diferenciada, afirma que "en comparación con los países de nuestro entorno, ahora vamos con retraso, no hay más que ver las iniciativas de algunos estados alemanes, como Renania-Westfalia, que se plantean seguir el modelo de Berlín, o Estados Unidos, donde hoy hay 366 escuelas públicas single-sex, frente a la media docena escasa de 2003. Porque la coeducación puede funcionar muy bien en algunas materias, pero en otras coadyuvar al fracaso escolar, sobre todo en secundaria y especialmente en los chicos, que pueden situarse hasta 20 puntos por debajo de las chicas en ciertas asignaturas", sentencia Barnils.

¿Hay diferencias biológicas y neurológicas entre ambos sexos que justifican modos de aprendizaje diferentes? Según Hugo Liaño, jefe del servicio de Neurología del Hospital Puerta de Hierro de Madrid, hay diferencias en el desarrollo y maduración de los hemisferios cerebrales. Lo que distingue educativamente a chicos y chicas son "estrategias cognitivas diversas, es decir, vías y tácticas diferentes para aprender lo mismo".

Una sentencia del Tribunal Supremo de 2006 reconoció que es perfectamente legal que un centro concertado pueda ser de enseñanza diferenciada. Pero, a diferencia de lo que ocurre en otros países, la escuela pública española sigue imponiendo un modelo único. "No es legal excluir otro tipo de centros, pero la Ley Orgánica de Educación (LOE) opta claramente por la coeducación", señala Alejandro Tiana, secretario general de Educación.

El psicólogo Guillermo Ballenato, orientador psicopedagógico en la Universidad Carlos III de Madrid, es aún más categórico: "Medir el rendimiento académico es lógico, pero no es el único baremo. La educación diferenciada va contra el sentido común, no es de recibo, y aumenta la distancia entre hombres y mujeres porque dificulta la naturalidad de las relaciones.”.



Artículo original:

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Ninos/ninas/separados/fracaso/escolar/elpepusoc/20080213elpepisoc_1/Tes

martes, 12 de febrero de 2008

Blanca Castilla de Cortázar apuesta por una antropología de la relación



CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 11 febrero 2008 (ZENIT.org).- Juan Pablo II, con su carta «Mulieris Dignitatem», creó un antes y un después en la Iglesia con su visión de la mujer como imagen de Dios. Lo afirmó la teóloga española Castilla de Cortázar en el congreso vaticano sobre «Mujer y varón, la totalidad del humanum» del 7 al 9 de febrero.

«Es la primera vez que en el Magisterio se afirma explícitamente que la mujer, en cuanto mujer, es imagen de Dios», dijo en referencia a la carta apostólica del Papa Karol Wojtyla, publicada hace veinte años.

Así mismo «el cuerpo sexuado es la imagen de Dios», explicitó, «varón y mujer los creó» (Génesis 1, 27): «El cuerpo es expresión de aquello que la persona es en su ser más íntimo», añadió en su ponencia ofrecida ante la cumbre internacional organizada por el Consejo Pontificio para los Laicos.

Blanca Castilla de Cortázar, docente de Teología en el Instituto Juan Pablo II de Madrid, afirmó que «la teología de la imagen manifiesta en los versículos bíblicos «mujer y hombre los creó» la naturaleza del hombre como ser racional y libre».

El tema de su ponencia fue precisamente: «Dios creó al hombre a su imagen, a su imagen los creó, hombre y mujer los creó».

«La amplia novedad de Juan Pablo II --reveló-- es la dimensión relacional que está inscrita en el ser humano. Una relación que supone la perfecta igualdad», reveló esta doctora en teología por la Universidad de Navarra.

«El modo de procrear --ilustró-- presenta en modo plástico la maternidad como una relación diversa a aquella de la paternidad: el hombre al donarse sale de sí mismo y saliendo de sí da a la mujer y su don se queda en ella: la mujer lo hace sin salir de sí, más bien acogiendo dentro de sí».

Estos dos modos de darse son complementarios, de otra manera «el hombre sin la mujer no tendría donde ir y la mujer, sin el hombre no tendría a quién acoger: la diferencia de estas dos relaciones es el ser orientadas una a la otra, esto es lo que da la posibilidad de la unidad entre los dos, si ambos se dieran en la misma dirección irían paralelamente sin encontrarse».

De lo cual se deriva que «el modo de amar y de donarse a los otros es esponsal, la apertura relacional es estructurada esponsalmente», afirmó la ponente.

Blanca Castilla recordó que la carta «Mulieris Dignitatem» es un documento que no solamente habla de la mujer sino que se refiere a una antropología y a la teología.

«La imagen de Dios no solamente se da en cada persona individual sino en el vivir para cada uno, la relación en cuanto que te abre al amor y posibilita la comunión de personas eso también forma no sólo parte de la imagen de Dios sino que es la plenitud de la imagen».

«Cuando dice que el hombre no puede vivir solo sino en la unidad de los dos eso es algo que se ve con mucha claridad en el matrimonio --recalcó Castilla al margen de la conferencia--, pero que luego a lo largo de la historia y de la construcción del mundo -y en la misma Iglesia- se realiza de modos muy diversos de tal manera que la dualidad está presente siempre como fuente de fecundidad».

«Juan Pablo II dice que la imagen de Dios es una imagen trinitaria, es decir que para descubrir a fondo la originalidad de la diferencia hombre y mujer hay que fijarse que en Dios hay una diferencia dentro de la Trinidad que no rompe la igualdad, eso es una afirmación que puede hacer ampliar todos los tratados de la dogmática», reveló.

Estos estudios son «teológicamente una tarea apasionante» y por otra parte «también se ve que hay tareas pendientes aparte de las que con estos principios de la antropología personalista y de la Imago Trinitatis que ha abierto Juan Pablo II él no le ha dado tiempo de explorarlo todo y por tanto hay por ejemplo, haría falta desde esas coordenadas explicar lo que es la analogía esponsal».

«Parece que siempre ha estado jerarquizada --el esposo siempre era Dios o Cristo-- y la esposa la humanidad, entonces realmente si ser esposo y esposa son arquetipos de lo masculino y de lo femenino hace falta reinterpretarlos desde la Imago Trinitatis eso abriría nuevas luces para explicar mejor la eclesiología, es decir prácticamente casi todos los tratados de la Trinidad», explicó la profesora española.

Valorando el congreso antes de su conclusión, dijo que «hay otro punto que hemos puesto estos días en común, que la Filosofía occidental está basada en la prioridad de un uno monolítico diferenciado que no deja a lado el dos, por eso cuando los hombres han hablado de las mujeres pues siempre las han puesto, las han sublimado las han subordinado, pero nunca es una diferencia al mismo nivel y luego cuando las mujeres han querido hacer más su identidad las alternativas son o imitar o suplantar, quitar al otro para poder ponerme yo o anular la diferencia. Y eso en el fondo es un déficit filosófico».

Para corregirlo, «de una cosmovisión que está centrada solamente en el uno haría falta desarrollar una filosofía en la que la díada fuera posible».

En este sentido, la teóloga desearía «una díada con una convivencia pacífica a imagen de la triada divina».

También denunció «la ideología que hoy en día se intenta imponer, que supone decir que la diferencia es irrelevante o la puedo elegir yo a la carta, sin tener en cuenta que el ser humano tiene algo recibido porque nadie se ha hecho a sí mismo».

«Lo más terrible que le puede pasar al hombre es tener una libertad sin tener un proyecto, sin tener un sitio dónde ir, sin tener algo que realizar, entonces la dignidad humana que también se manifiesta en el cuerpo que se manifiesta en la sexualidad --que se manifiesta en ser varón y en ser mujer-- y es no un límite que yo puedo manipular con mi libertad sino que es parte de algo que he recibido y realizándolo conforme a su dignidad es como yo puedo alcanzar la felicidad».

La felicidad, concluyó, «en el fondo es lo que todo el mundo ansía» y que «se consigue no pensando en uno mismo sino pensando desinteresadamente»: «tanto el varón como la mujer tienen un modo de darse a los demás que es distinto y complementario, por eso también es fuente de atracción y sobre todo de fecundidad».

Por Miriam Díez i Bosch

lunes, 11 de febrero de 2008

Antiguas y nuevas discriminaciones contra la mujer, según Benedicto XVI.

Benedicto XVI denuncia antiguas y nuevas discriminaciones contra la mujer y promueve una renovada investigación antropológica sobre el «genio femenino»

CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 10 febrero 2008 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha denunciado antiguas y nuevas discriminaciones contra la mujer, que van desde abusos machistas hasta el uso publicitario de la mujer objeto.

Al mismo tiempo promovió una renovada investigación antropológica sobre la mujer --pero también sobre el hombre--, que por una parte tenga en cuenta la tradición cristiana y por otra incorpore los progresos de la ciencia y la actual sensibilidad cultural.

El Papa presentó estas propuestas a los participantes a los participantes en el congreso internacional «Mujer y varón, la totalidad del humanum», celebrado en Roma del 7 al 9 de febrero para recordar los veinte años de la publicación de la carta apostólica de Juan Pablo II «Mulieris dignitatem».

En la audiencia que concedió el último día a este auditorio internacional, en su mayoría mujeres, convocado por el Consejo Pontificio para los Laicos, el Papa reconoció que «todavía hoy persiste una mentalidad machista, que ignora la novedad del cristianismo, que reconoce y proclama la igual dignidad y responsabilidad de la mujer con respecto al hombre».

«Hay lugares y culturas en los que la mujer es discriminada y minusvalorada sólo por el hecho de ser mujer --denunció--, en los que se recurre incluso a argumentos religiosos y a presiones familiares, sociales y culturales para defender la disparidad de los sexos, en los que se perpetran actos de violencia contra la mujer, haciendo de ella objeto de malos tratos o de abusos en la publicidad y en la industria del consumo y de la diversión».

En este contexto, «se necesita una renovada investigación antropológica que, basándose en la gran tradición cristiana, incorpore los nuevos progresos de la ciencia y las actuales sensibilidades culturales, contribuyendo de este modo a profundizar no sólo en la identidad femenina, sino también en la masculina, que con frecuencia también es objeto de reflexiones parciales e ideológicas».

Presentando la tradición cristiana y en particular la contribución que ofreció Karol Wojtyla en su papado, reflexionó «en la igualdad de dignidad y en la unidad» del varón y la mujer, basada «en el fundamento de la dignidad de toda persona, creada a imagen y semejanza de Dios, quien "les creó varón y mujer"», como dice la Biblia en el Génesis (1, 27).

«Ante corrientes culturales y políticas que tratan de eliminar, o al menos de ofuscar y confundir, las diferencias sexuales inscritas en la naturaleza humana considerándolas como una construcción cultural», el Papa recordó el designio de Dios que ha creado al ser humano varón y mujer, «con una unidad y al mismo tiempo una diferencia originaria y complementaria».

«La naturaleza humana y la dimensión cultural se integran en un proceso amplio y complejo que constituye la formación de la propia identidad, en la que ambas dimensiones, la femenina y la masculina, se corresponden y complementan».

En este contexto, el Papa reivindicó el derecho de los hijos a «poder contar con un padre y una madre para que les cuiden y les acompañen en su crecimiento» y recordó que el Estado «tiene que apoyar con políticas sociales adecuadas todo lo que promueve la estabilidad y la unidad del matrimonio, la dignidad y la responsabilidad de los cónyuges, su derecho y tarea insustituible como educadores de lo hijos».

Por último, exigió que «se le permita a la mujer colaborar en la construcción de la sociedad, valorando su típico "genio femenino"».

sábado, 9 de febrero de 2008

El otro fundamentalismo




La foto es de jóvenes musulmanas que acudieron al Día Mundial de la Juventud, en Colonia 2005.

Queridos amigos de este blog: hoy me gustaría transcribir este relato que apareció en el excelente blog de mi amigo Joaquín, con el título El otro fundamentalismo

Es un tema muy actual, en Europa...

Meryem ha llorado como nunca en sus 17 años. El Director de su liceo expulsó la semana pasada a dos amigas suyas por el delito de llevar un velo en la cabeza. Después, recorrió todos los cursos. Cuando llegó al suyo se lo veía francamente indignado. Dijo que no toleraría ninguna violación de la laicidad de la escuela. “El Estado francés está separado de la Iglesia y así seguirá por los siglos de los siglos”, dijo el Director con cara tan inexorable como la de Robespierre.

Con toda esta historia, Meryem está bastante desconcertada. Ella siempre había oído en su casa que la prohibición del velo era un ejemplo más de cómo los cristianos persiguen a los musulmanes. Pero hace unos días oyó que le habían impedido a un sacerdote católico ingresar a un recinto escolar por el solo hecho de andar vestido de clérigo. Como es buena alumna —la mejor del curso— no se quedó tranquila hasta que descubrió que a los musulmanes se les estaban aplicando normas cuyo origen es muy antiguo, que en su tiempo se dictaron contra los católicos. Eso se lo dijo Monsieur Petit, el profesor de Filosofía.

Ella no usa el “chador”, pero le gustaría mucho hacerlo, como su madre y sus valientes amigas. Le ha prometido a Alá que cuando sea secretaria nunca se lo va a sacar. El sueño de su vida es ser secretaria de una multinacional petrolera. Habla tres idiomas a la perfección y nadie escribe más rápido que ella en el computador. Cuando está sola en su casa se imagina hablando por teléfono con todo el mundo y traduciendo correspondencia en los más diversos idiomas.

A pesar de todo, Meryem piensa que todo esto no se habría iniciado si no fuera porque ellos son árabes y además son pobres, “maghrébin”. Hace unos días, Jacques fue a la Escuela con una polera de un grupo satánico de rock pesado. Nadie le dijo nada, a pesar de que era horrorosa. Además, la gente puede llevar todo tipo de peinados y sombreros. Lo único que les desagrada es que alguien se ponga un velo porque lo dice una religión.

Tampoco entiende la lógica de todo este asunto. Ella respeta el hecho de que el Estado francés no tenga una religión oficial. Sin embargo, el Estado tampoco ha declarado que una música o un deporte tienen carácter oficial. No sólo la religión, sino también la música, el arte, el deporte y la comida están separados del Estado. Y sin embargo nadie prohibe ir a la escuela con un distintivo deportivo, a pesar de que eso sí causa discordia, al menos en su curso, donde los hijos de españoles han peleado con violencia a propósito de un equipo que tiene mucha plata pero al que ahora parece que le va mal. Todo esto muestra que lo que en el fondo les molesta a las autoridades es que haya algo que aluda a Dios, por más que Francia sea incomprensible sin la religión, comenzando con Notre Dame, abarrotada de turistas.

Meryem no tiene pelos en la lengua, pero sabe muy bien hasta dónde se puede llegar en un país extranjero (que, dicho sea de paso, es el de su nacimiento). Hace dos semanas le dijo al profesor de Filosofía que en toda esta historia los más fundamentalistas son ellos (los laicistas). De inmediato se dio cuenta de que no podía volver a decirlo, ni siquiera a Monsieur Petit. Descubrió que si seguía por ese camino nunca llegaría a ser secretaria. Cuando uno es un Don Nadie es mejor quedarse callado. Para eso están las lágrimas. Ya le llegará el momento de hablar.

Joaquín García-Huidobro Correa
Universidad de los Andes


viernes, 8 de febrero de 2008

Dos mujeres yemeníes hablan de su país.


Foto superior la escritora Zubair. Foto inferior la artista Nasiri.

SITUACIÓN DE LA MUJER EN YEMEN
"Hace 18 años iba a la universidad sin pañuelo. Ahora no puedo salir a la calle sin él"
La artista Nasiri y la escritora Zubair denuncian el retroceso de los derechos en su país
Actualizado jueves 07/02/2008 14:26 (CET)

JOSE M. BUSTAMANTE. (EL MUNDO DIGITAL)
Insertada en el sur de la península arábiga, fronteriza con la poderosa Arabia Saudí, la sociedad de Yemen es una de las más apegadas a la tradición en el mundo árabe. Este hecho afecta directamente a la situación de la mujer. Para esbozar un acercamiento a esa realidad, YO DONA ha entrevistado a dos de las voces femeninas más autorizadas del país.
Amna al Nasiri es una de las artistas más prestigiosas de Yemen, profesora de Filosofía en la Universidad de Saná y directora de la revista Tashkil (Plástica). La periodista y novelista Nabila al Zubair es una conocida activista a favor de los derechos de la mujer. Su novela 'Inho Jessadi' (Es mi cuerpo) ganó el Premio Naguib Mahfuz, convocado por el Gobierno de Egipto. Ambas han visitado España con motivo de unas jornadas sobre Yemen organizadas por Casa Árabe.
Nasiri y Zubair pasan revista a la cuota recién instaurada para reservar un 15% de los puestos públicos a la mujer, a la imposibilidad de salir a la calle sin hiyab (pañuelo)... Luces y sombras en un país donde la mujer sufre un constante retroceso en sus derechos ante el avance de los islamistas.
YO DONA. ¿Cuál es la situación de la mujer en Yemen?
AMNA AL NASIRI. Hace 20 años, la situación era mucho mejor. Desde luego que hay un fundamentalismo religioso que va en contra de las mujeres, dirigido por gente que no entiende correctamente el islam. Cuando yo estudiaba en la universidad, hace 18 años, podía ir sin el hiyab (pañuelo), ahora no puedo salir a la calle si no me lo pongo. No hay la misma libertad que antes. La mujer yemení no sólo se enfrenta a los problemas derivados de la religión. La mala situación económica del país tiene una gran influencia. Las revoluciones que sacudieron el mundo árabe hace tres décadas han fracasado, y eso hace que la población no crea ahora en nada. Mis padres, por ejemplo, creían en muchas cosas y luchaban por ellas. Hoy, las nuevas generaciones no creen en nada, ni siquiera se respetan a ellos mismos, y tampoco respetan la vida de las mujeres. En este sentido, hay un gran problema por la lectura que desde algunos sectores se hace del islam, es preciso reinterpretarlo dejando fuera la política. Creo que estamos en la misma situación que se vivía en Europa hace 500 años. Hay que separar la religión de la política, como se pedía en el viejo continente hace cinco siglos.
YD. ¿Cuáles son los mayores obstáculos en la vida cotidiana de una mujer yemení? Es difícil escoger uno solo... Todos los problemas actúan como un todo. Hay mucha gente que no considera a la mujer un ser humano completo, sólo un objeto sexual. También muchos islamistas opinan que la mujer debe quedarse en casa. Sin trabajar, sin estudiar, sin hacer nada. Y si ella estudia, debe hacerlo para ser profesora, médico... El Gobierno habla de igualdad, pero no ha hecho nada para que esa idea esté presente en la sociedad. Es verdad que hay dos ministras en el Gobierno, pero eso no es nada, porque nosotras somos el 60% de la población. Lo que hay que hacer es cambiar toda la sociedad, no acometer pequeñas modificaciones. Las autoridades han implantado una cuota, para asegurar el 15% de los puestos para las mujeres, pero yo no creo en esa medida. Si cambia la sociedad, la mujer no va a necesitar una cuota, llegará a los puestos por ella misma. Por eso todos los problemas hay que tratarlos en conjunto.
YD. ¿Están las mujeres yemeníes organizadas para luchar por sus derechos? A pesar de todo, Yemen no es Arabia Saudí. Las universidades son mixtas, no hay división entre hombres y mujeres. Hay muchos movimientos de mujeres, y son muy activos. Pero no soy optimista. Para construir algo, es preciso hacerlo junto con los hombres. No creo al cien por cien en el movimiento feminista, aunque lo apoyo porque hay que luchar por determinados objetivos. Pero la sociedad deber caminar toda unida, hacia adelante, porque si no cambiamos también la mentalidad de los hombres, no se va a producir ningún avance.
Yemen aparece últimamente en la prensa occidental por el terrorismo islamista. ¿Cuál es la situación? Sí, es un gran problema. Veo las noticias en televisión, hablo de ello con mis amigos en Europa, pero no he visto a los terroristas en Yemen. El país está tranquilo. Yo creo que forma parte de un gran juego político internacional, que va más allá de cada país. Desde hace 20 años, los partidos islamistas son cada vez más fuertes en Yemen, y están logrando cambiar la mentalidad de la gente, pero es un fenómeno que supera al Gobierno de Yemen. La lucha contra el terrorismo ya no depende de nosotros. Y no sabemos todo acerca de ello. Es un juego sucio. ¿Por qué antes EE. UU., por ejemplo, les apoyaba y les necesitaba? Así consiguieron fortalecerlos. Nosotros, los ciudadanos de los países árabes, somos los que al final pagamos este juego.
YD. Yemen estuvo dividido hasta 1990 en dos mitades: el norte, pro occidental, y el Sur, pro soviético. ¿Qué queda del presunto sistema igualitario marxista de esa época? No lo hubo en la Unión Soviética. ¿Podría haber existido en Yemen? Lo sé, porque estudié en Moscú durante 10 años.
YD. Usted es una de las artistas más reconocidas en Yemen. ¿Qué papel cree que puede jugar el arte para cambiar la sociedad? Cuando empecé a pintar, lo hacía para disfrutar con mi trabajo. No me importaba lo que la gente pensaba de mi obra. Luego cambié de opinión. Me hice famosa y empezaron a acudir muchas personas a ver mis exposiciones. Mostraban mucho respeto, aunque no entendieran los cuadros. He vistó cómo algunos padres le decían a sus hijas que ellas debían ser como yo cuando se hicieran mayores. Que yo tenía algo que aportar a la sociedad yemení, al país. Que sigo en Yemen cuando podría estar viviendo en cualquier otro país. Por otra parte, y como profesora en la universidad, trato de cambiar la forma de pensar de mis estudiantes poco a poco, para que sean libres. Cuando todo alrededor es horrible, cuando hay guerra en Irak, en Palestina, en África, hay que hacer algo que sea agradable, bonito. Esta es una sociedad terrible, con una vida a veces horrorosa. Nosotros, los artistas, tratamos de mantener la belleza viva en este mundo. No se trata sólo de una idea filosófica, es de verdad muy importante.
YD. ¿Ha pensado alguna vez en abandonar Yemen si la situación empeora? No, no. Ya es muy mala.
YD. ¿No le importa tener que llevar el pañuelo? No, no me incomoda demasiado, es tan sólo un símbolo que me pongo para salir a la calle. Yemen es mi país, mi gente, mi familia. No puedo dejarlo. Tengo la oportunidad de mostrar mi arte en todo el mundo. No tengo problema. Mi familia es muy inteligente y me apoya.

jueves, 7 de febrero de 2008

Críticas de cine: Juno



Dirección: Jason Reitman.
País: USA.
Año: 2007.
Duración: 91 min.
Género: Comedia dramática.
Interpretación: Ellen Page (Juno), Michael Cera (Bleeker), Jennifer Garner (Vanessa Loring), Jason Bateman (Mark Loring), Allison Janney (Bren), J.K. Simmons (Mac), Olivia Thirlby (Leah), Eileen Pedde (Gerta Rauss), Rainn Wilson (Rollo), Daniel Clark (Steve Rendazo), Aman Johal (Vijay).
Guión: Diablo Cody.
Producción: Lianne Halfon, John Malkovich, Mason Novick y Russell Smith.
Música: Mateo Messina.
Fotografía: Eric Steelberg.
Montaje: Dana E. Glauberman.
Diseño de producción: Steve Saklad.
Vestuario: Monique Prudhomme.
Estreno en USA: 5 Diciembre 2007.
Estreno en España: 1 Febrero 2008.

SINOPSIS

Juno es una adolescente de Minnesota, aguda como un puñal y que vive de acuerdo con sus propias reglas. Una tarde típicamente aburrida se transforma en algo exactamente opuesto cuando Juno decide mantener relaciones sexuales con el encantadoramente sencillo Bleeker. Enfrentándose a un embarazo imprevisto, ella y su mejor amiga Leah urden un plan para encontrarle al bebé la perfecta pareja de padres. Fijan su mirada en Mark y Vanessa Loring, una acomodada pareja de las afueras que desean adoptar a su primer hijo. Por suerte, Juno goza del apoyo de su padre y su madrastra. A medida que Juno se acerca más y más a la salida de cuentas, la idílica vida de Mark y Vanessa comienza a dar señales de estar agrietándose. Mientras va pasando el tiempo, los cambios físicos de Juno reflejan su crecimiento personal. Con un intrépido intelecto muy alejado de la habitual angustia adolescente, Juno resuelve sus problemas de frente, exhibiendo una juvenil exhuberancia tan aguda como inesperada.




CRÍTICAS

Embarazo inesperado
[Decine 21]


Juno es una jovencita de dieciséis años. Un día decide tener su primera experiencia sexual con un chico del instituto, el buenazo y tranquilo Paulie. Y Juno queda embarazada. Tras desechar el aborto como alternativa, decide, con la aquiescencia de su padre y de su madrastra, dar al bebé en adopción. Para tal propósito elige a Vanessa y Mark Loring, un matrimonio joven, de buena posición económica, que anhela con ansia tener un hijo.

En su anterior film, Gracias por fumar, Jason Reitman demostró tener mucho seso en la mollera al tratar un tema tan manido como el tabaco y sus peligros, sin caer en simplicidades de cara a la galería y entregar un film original y de irónico humor, crítico ante el cinismo y la hipocresía, muy lejos de la superficialidad. En su segundo film no defrauda la expectativa generada y entrega una historia entrañable y positiva, aunque se expone con un planteamiento muy serio y de indudable actualidad: las relaciones sexuales prematuras entre adolescentes.



Con ese aire independiente, alegre y algo gamberro, de películas como Pequeña Miss Sunshine, con lenguaje procaz y situaciones peliagudas pero sin perder nunca el rumbo, Reitman habla del amor y del compromiso, y también del respeto, la libertad, y la responsabilidad ante los propios actos, cosas que nada tienen que ver con las apariencias, como lo demuestra la estupenda familia de Juno. Pero el film es realista y nada moralizante respecto a que algunas situaciones problemáticas no tienen una solución maravillosa ni pueden arreglarse con decisiones tomadas a la ligera.

La galería de personajes creados por la guionista debutante Diablo Cody es muy rica. Y Reitman sabe definirlos en pantalla con una o dos pinceladas certeras, como a los padres de Juno. También hay momentos de comedia bien resueltos, como el varapalo a la enfermera de la ecografía o algunos chispeantes diálogos. Y se agradece de veras que algún "peligroso derrotero" que podría haber dado al traste con la historia esté virtuosamente esquivado, como la amistad entre Juno y Mark.



Pero por encima de cualquier aspecto brilla extraordinariamente la interpretación de la menudita Ellen Page, una joven actriz que encandiló en su día en Wilby Wonderful y que luego bordó su terrorífico papel en Hard Candy. Su adolescente Juno es sencillamente magistral, entrañable, malévolamente divertida, de una mordaz inteligencia que te desarma, rápida y nada afectada. Todo un personaje.

La alegría de la opción por la vida frente a la lógica cruel del aborto
[LaGaceta. Jerónimo José Martín]


Si el año pasado arrasó en todo el mundo Pequeña Miss Sunshine, ahora sigue sus pasos otra comedia indie y capriana. Se trata de Juno, de Jason Reitman —hijo de Ivan Reitman—, que ya mostró su mirada a contracorriente en Gracias por fumar. Tras ganar el Premio del Jurado Joven en Gijón 2007, Juno ha obtenido varios premios de la crítica, optó a los Globos de Oro a mejor comedia o musical, actriz (Ellen Page) y guión (Diablo Cody), y ahora es candidata a los Oscar a mejor película, director, actriz y guión original.



Hija de padres divorciados, Juno es una adolescente de Minnesota, inteligente, extrovertida y sin respetos humanos. Un día descubre que está embarazada de un chaval de su clase, Bleeker, un tipo cariñoso, deportista y aficionado también a tocar la guitarra, pero tímido, algo simple y menos maduro que ella. Tras visitar una clínica abortista, de la que sale horrorizada, Juno decide tener al bebé y darlo en adopción a los mejores padres que pueda encontrar. Para ello, contará con la ayuda de su divertido padre, su aguerrida madrastra, su mejor amiga y, en la distancia, el silencioso padre de la criatura, que se siente ninguneado. La mejor opción es un rico matrimonio sin hijos, aparentemente sólido y feliz.

A través del chispeante guión de la ex stripper Diablo Cody, una preciosa banda sonora, una soberbia dirección de actores —magistral en el caso de Ellen Page— y una fresca puesta en escena, entre realista y surrealista, Jason Reitman ofrece un lúcido repaso crítico a las ideas prefabricadas en torno al aborto, al tiempo que propugna soluciones alternativas ante un embarazo no deseado. Unas soluciones que respetan la dignidad del feto, la madre y también el padre, y que, además, implican un mayor compromiso con la embarazada de sus propios familiares y de la sociedad entera. Todo ello con un divertido tono mordaz, algo soez y gamberro, pero que nunca rebaja la entrañable humanidad de los personajes ni la grandeza moral de sus decisiones.