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viernes, 18 de abril de 2008

Carta de una madre a Corinne Maier

El 4 de abril apareció en la contra de la Vanguardia una entrevista penosa, triste, agria,...me resistí a colgarla en su día precisamente por esa radicalidad en lo negativo. Pero ayer tuve una alegría. Leí en La Vanguardia on line la carta de una madre que, con mucho empuje, saca adelante su vida y es enteramente feliz. A continuación transcribo parte de la contra (todo lo que he podido copiar en La Vanguardia, que no es mucho)para después seguir con la carta dirigida a Corinne Maier.

Fotografía de Corinne Maier.



Corinne Maier, portavoz del movimiento Women Child-Free (mujeres libres de hijos)
"Hay que elegir: o tienes un porvenir o tienes hijos"
LLUÍS AMIGUET - 04/04/2008
La familia es la primera cárcel del espíritu. Existe más pederastia, violencia sexista y violaciones dentro de la familia que fuera... Es un punto de vista. Y más crimen, abuso y represión dentro de la familia que fuera... ¡Cuánta frustración, celos, envidias se sufren bajo la apacible hipocresía de la sacralizada vida familiar!
Pues usted bien que fundó una.
Era joven, estaba enamorada y, sobre todo, no sabía lo que quería.
¿Y ahora sí lo sabe?
Tuve que enfrentarme a mí misma y a largas sesiones de psicoanálisis para darme cuenta de que toda mi vida había estado haciendo lo que creía que los demás querían que yo hiciera: trabajar en una empresa aburrida pero segura; tener hijos y marido; votar, pagar impuestos, tener coche, pagar la hipoteca... Y era muy desgraciada. ¿Ahora no hace todo eso? ...


Foto Angeles Montuenga.



Carta a Corinne Maier
Angeles Montuenga Badía 17/04/2008 - Presidenta Fundación Nins

Querida Corinne:

Me levanto a las 7.00. Me gusta escribir. Estoy leyendo a Irene Némirovsky. Tengo un trabajo peor remunerado de lo que debiera. Soy una experta en detección y eliminación de liendres y piojos. A veces juego al golf (soy handicap 18 y más de una vez lo cumplo). Me encanta la jardinería. He visitado la última exposición de Caixa Forum titulada: Príncipes Etruscos, te la recomiendo.

Hago la compra por Internet y por teléfono. No veo la tele. Disfruto hablando con mis amigas. Se me hace cuesta arriba acompañar a mis hijos a médicos, comprarles zapatos y una cocina por recoger.

Me encanta desayunar café y tostadas rodeada de caritas soñolientas y sonrientes. Sexualmente estoy muy satisfecha. Discutimos con una frecuencia soportable. Nuestros pareceres ponen a prueba la flexibilidad y solidez de nuestra relación en numerosas ocasiones. A los 18 años tuve un accidente que me cambió la vida. Es posible que en breve firme un contrato con una editorial del que seguro se hará eco este periódico.

Sin embargo he de confesarte una cosa: desearía volver a quedarme embarazada para poner en 'pause' lo de más arriba y dedicarme a la contemplación de una nueva combinación de los mayores dones del universo concentrados en un trocito de carne caliente que te mira necesitándote.

El mayor de mis logros es el nombre de cada uno de mis 5 hijos. Mi porvenir más inmenso e inabarcable son sus vidas, mis alegrías se multiplican por el factor 5 y el divisor de mis penas es el mencionado número. Mis afanes por su felicidad se elevan hasta el infinito. Mi capacidad de darme la facilita su simple 'mamá, ¿puedes?'. Mi capacidad de amarme la proporciona su mirada incondicional. Me siento redimida por su pasar por alto mis malos momentos. Ellos me hacen saber que no soy así , que 'estoy' así.

No conozco nada humano que no transpire proximidad de otro. No conozco nada verdaderamente dichoso que no pase por la apertura al que espera algo de ti. No entiendo cómo puedes llamar cárcel a la familia. Los enredos, angustias, susceptibilidades, vanidades, orgullos, la autocomplacencia son el entramado que conduce al estado de permanente insatisfacción y soledad. Estar en familia es bajar la guardia. Es quitarte la goma que sostiene tu mejor sonrisa para dejarte caer en los dulces ojos de quien te quiere. Sin más.

En tu infancia, faltó quien te mirara bien. Quien contemplara, con sorpresa, la maravillosa realidad de tu existencia. Es la única explicación a tanto despropósito.

Ojalá los tuyos nunca lean la contra del viernes 4 de abril. En la línea de su horizonte, sólo nubes negras: ni porvenir, ni familia, ni hijos.

sábado, 12 de abril de 2008

Artículo: "Humor y cerebro de mujer"


Humor y cerebro de mujer

Autor: Natalia López Moratalla
Fuente: Diario de Navarra, España
Fecha: 2008-04-09

“Los hombres son de Marte y las mujeres de Venus”, según el conocido título de Gray. Diferencias planetarias al margen, ellos y nosotras convivimos en la Tierra con muchos puntos en común y algunos en franca diferencia. Aprovechando que la alegría cotiza al alza y que hoy celebramos el Día Internacional de la Mujer, el sentido del humor también merece una reflexión. Sí, sí, el humor es algo muy serio. Tanto, que neurocientíficos de la Universidad de Stanford afirman que es necesario el largo viaje entre Marte y Venus para comprobar la diferencia con que ellos y ellas perciben el mundo. Aunque alguien pueda tomarlo a broma, la explicación aparece, tal cual, en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

Hombres y mujeres usan de forma distinta el cerebro para percibir y apreciar el humor. En primer lugar, la apreciación del humor supone percibir una incongruencia, para lo que son necesarias varias estructuras de la corteza cerebral, la capa “fría” del cerebro que integra y analiza. Ahí, en las zonas implicadas en el procesamiento del lenguaje, las que participan en la comprensión semántica de lo coherente, no se aprecian diferencias entre sexos. Los gráficos de PNAS muestran cómo se “iluminan” las mismas zonas cuando se les presenta durante seis segundos un chiste dibujado, otro después de pocos segundos, y así sucesivamente. Incluso no hay diferencias en lo que encuentran divertido los hombres y las mujeres. Por tanto, la respuesta al humor presenta características universales.

Ahora bien, las mujeres activan regiones específicas del cerebro en mayor extensión que los varones cuando se les presenta un estímulo humorístico. La estrategia femenina, que tanto desconcierta a los hombres, tiene siempre y para todo un paso adicional por el lado derecho de la capa “caliente” del cerebro. El sentimiento de diversión, o de tedio, o incluso malestar, requiere estructuras subcorticales, de la segunda de las tres capas concéntricas. Es ahí, en el sistema límbico, donde los pensamientos se tiñen del color de la emoción. Y se tiñen con dopamina, que en ellas se fabrica en más o menos cantidad según el grado emotivo y así confiere la correspondiente intensidad humorística a un chiste. Para los hombres no cambia la cantidad de tinte emotivo: basta el conocimiento “a secas”. Pero eso sí, para ambos lo chistoso es gracioso.

Menos tensión y más alegría

Esa misma diferencia de estrategia cerebral, ese paso obligado para el cerebro femenino por el terreno de las emociones, es lo que suele producir el desconcierto mutuo ante la descripción de “¿por dónde se va a tal sitio?”. Ella dirá: ve hacia arriba, hasta la tienda de bolsos que hace esquina; y gira a la derecha, hasta llegar a la casa de tejado verde. Él se limitará a medir en metros o kilómetros, hacia el norte o el sur…

Siempre hemos sabido que ellos suelen tener más sentido de la orientación espacial. Gracias a las neurociencias sabemos por qué. Un equipo de investigación en neuroimagen, compuesto por alemanes, canadienses y suizos, estudió qué ocurre en el cerebro de unos y otras mientras realizan una actividad de rotar mentalmente objetos geométricos en tres dimensiones. Sus conclusiones aparecieron en la revista científica Neuropsychologia. Las mujeres utilizan los dos hemisferios para casi todo, mientras que los hombres usan predominantemente uno: el lenguaje a la izquierda y la habilidad visual-espacial a la derecha. En el derecho de la mujer el terreno que emplea para el lenguaje compite con la orientación espacial.

La estrategia masculina es de “construir” manipulando mentalmente el objeto, a fin de reorientarlo en el espacio (lado izquierdo); la femenina es más de “recuerdo y reconocimiento” (el derecho). Para ir hacia Venus él necesita planos interesterales; ella, con un par de detalles de los que conmueven irá y volverá de Venus a Marte sin perderse.

Bien comprendida y aplicada en la vida cotidiana, la investigación neurocientífica supone una gran ayuda para armonizar las relaciones personales entre hombres y mujeres. Por extensión, un buen uso de este conocimiento favorece unas relaciones sociales menos tensas: con más alegría y sentido del humor.

viernes, 8 de febrero de 2008

Dos mujeres yemeníes hablan de su país.


Foto superior la escritora Zubair. Foto inferior la artista Nasiri.

SITUACIÓN DE LA MUJER EN YEMEN
"Hace 18 años iba a la universidad sin pañuelo. Ahora no puedo salir a la calle sin él"
La artista Nasiri y la escritora Zubair denuncian el retroceso de los derechos en su país
Actualizado jueves 07/02/2008 14:26 (CET)

JOSE M. BUSTAMANTE. (EL MUNDO DIGITAL)
Insertada en el sur de la península arábiga, fronteriza con la poderosa Arabia Saudí, la sociedad de Yemen es una de las más apegadas a la tradición en el mundo árabe. Este hecho afecta directamente a la situación de la mujer. Para esbozar un acercamiento a esa realidad, YO DONA ha entrevistado a dos de las voces femeninas más autorizadas del país.
Amna al Nasiri es una de las artistas más prestigiosas de Yemen, profesora de Filosofía en la Universidad de Saná y directora de la revista Tashkil (Plástica). La periodista y novelista Nabila al Zubair es una conocida activista a favor de los derechos de la mujer. Su novela 'Inho Jessadi' (Es mi cuerpo) ganó el Premio Naguib Mahfuz, convocado por el Gobierno de Egipto. Ambas han visitado España con motivo de unas jornadas sobre Yemen organizadas por Casa Árabe.
Nasiri y Zubair pasan revista a la cuota recién instaurada para reservar un 15% de los puestos públicos a la mujer, a la imposibilidad de salir a la calle sin hiyab (pañuelo)... Luces y sombras en un país donde la mujer sufre un constante retroceso en sus derechos ante el avance de los islamistas.
YO DONA. ¿Cuál es la situación de la mujer en Yemen?
AMNA AL NASIRI. Hace 20 años, la situación era mucho mejor. Desde luego que hay un fundamentalismo religioso que va en contra de las mujeres, dirigido por gente que no entiende correctamente el islam. Cuando yo estudiaba en la universidad, hace 18 años, podía ir sin el hiyab (pañuelo), ahora no puedo salir a la calle si no me lo pongo. No hay la misma libertad que antes. La mujer yemení no sólo se enfrenta a los problemas derivados de la religión. La mala situación económica del país tiene una gran influencia. Las revoluciones que sacudieron el mundo árabe hace tres décadas han fracasado, y eso hace que la población no crea ahora en nada. Mis padres, por ejemplo, creían en muchas cosas y luchaban por ellas. Hoy, las nuevas generaciones no creen en nada, ni siquiera se respetan a ellos mismos, y tampoco respetan la vida de las mujeres. En este sentido, hay un gran problema por la lectura que desde algunos sectores se hace del islam, es preciso reinterpretarlo dejando fuera la política. Creo que estamos en la misma situación que se vivía en Europa hace 500 años. Hay que separar la religión de la política, como se pedía en el viejo continente hace cinco siglos.
YD. ¿Cuáles son los mayores obstáculos en la vida cotidiana de una mujer yemení? Es difícil escoger uno solo... Todos los problemas actúan como un todo. Hay mucha gente que no considera a la mujer un ser humano completo, sólo un objeto sexual. También muchos islamistas opinan que la mujer debe quedarse en casa. Sin trabajar, sin estudiar, sin hacer nada. Y si ella estudia, debe hacerlo para ser profesora, médico... El Gobierno habla de igualdad, pero no ha hecho nada para que esa idea esté presente en la sociedad. Es verdad que hay dos ministras en el Gobierno, pero eso no es nada, porque nosotras somos el 60% de la población. Lo que hay que hacer es cambiar toda la sociedad, no acometer pequeñas modificaciones. Las autoridades han implantado una cuota, para asegurar el 15% de los puestos para las mujeres, pero yo no creo en esa medida. Si cambia la sociedad, la mujer no va a necesitar una cuota, llegará a los puestos por ella misma. Por eso todos los problemas hay que tratarlos en conjunto.
YD. ¿Están las mujeres yemeníes organizadas para luchar por sus derechos? A pesar de todo, Yemen no es Arabia Saudí. Las universidades son mixtas, no hay división entre hombres y mujeres. Hay muchos movimientos de mujeres, y son muy activos. Pero no soy optimista. Para construir algo, es preciso hacerlo junto con los hombres. No creo al cien por cien en el movimiento feminista, aunque lo apoyo porque hay que luchar por determinados objetivos. Pero la sociedad deber caminar toda unida, hacia adelante, porque si no cambiamos también la mentalidad de los hombres, no se va a producir ningún avance.
Yemen aparece últimamente en la prensa occidental por el terrorismo islamista. ¿Cuál es la situación? Sí, es un gran problema. Veo las noticias en televisión, hablo de ello con mis amigos en Europa, pero no he visto a los terroristas en Yemen. El país está tranquilo. Yo creo que forma parte de un gran juego político internacional, que va más allá de cada país. Desde hace 20 años, los partidos islamistas son cada vez más fuertes en Yemen, y están logrando cambiar la mentalidad de la gente, pero es un fenómeno que supera al Gobierno de Yemen. La lucha contra el terrorismo ya no depende de nosotros. Y no sabemos todo acerca de ello. Es un juego sucio. ¿Por qué antes EE. UU., por ejemplo, les apoyaba y les necesitaba? Así consiguieron fortalecerlos. Nosotros, los ciudadanos de los países árabes, somos los que al final pagamos este juego.
YD. Yemen estuvo dividido hasta 1990 en dos mitades: el norte, pro occidental, y el Sur, pro soviético. ¿Qué queda del presunto sistema igualitario marxista de esa época? No lo hubo en la Unión Soviética. ¿Podría haber existido en Yemen? Lo sé, porque estudié en Moscú durante 10 años.
YD. Usted es una de las artistas más reconocidas en Yemen. ¿Qué papel cree que puede jugar el arte para cambiar la sociedad? Cuando empecé a pintar, lo hacía para disfrutar con mi trabajo. No me importaba lo que la gente pensaba de mi obra. Luego cambié de opinión. Me hice famosa y empezaron a acudir muchas personas a ver mis exposiciones. Mostraban mucho respeto, aunque no entendieran los cuadros. He vistó cómo algunos padres le decían a sus hijas que ellas debían ser como yo cuando se hicieran mayores. Que yo tenía algo que aportar a la sociedad yemení, al país. Que sigo en Yemen cuando podría estar viviendo en cualquier otro país. Por otra parte, y como profesora en la universidad, trato de cambiar la forma de pensar de mis estudiantes poco a poco, para que sean libres. Cuando todo alrededor es horrible, cuando hay guerra en Irak, en Palestina, en África, hay que hacer algo que sea agradable, bonito. Esta es una sociedad terrible, con una vida a veces horrorosa. Nosotros, los artistas, tratamos de mantener la belleza viva en este mundo. No se trata sólo de una idea filosófica, es de verdad muy importante.
YD. ¿Ha pensado alguna vez en abandonar Yemen si la situación empeora? No, no. Ya es muy mala.
YD. ¿No le importa tener que llevar el pañuelo? No, no me incomoda demasiado, es tan sólo un símbolo que me pongo para salir a la calle. Yemen es mi país, mi gente, mi familia. No puedo dejarlo. Tengo la oportunidad de mostrar mi arte en todo el mundo. No tengo problema. Mi familia es muy inteligente y me apoya.

domingo, 6 de enero de 2008

La violencia en Kenia tras las elecciones

En un informe de Aceprensa de fecha 4 de enero, el autor hace una explicación de la situación actual de Kenia tras las elecciones. Todo un país, ejemplo de independencia relativamente pacífica, está ahora pendiente de un hilo. Me ha llamado la atención lo que dice el escritor del informe en cuanto a que la mayoría de las cabezas de familia de los suburbios son mujeres solas. También me golpeó la noticia de las víctimas, mujeres y niños, que fueron incendiadas en el interior de una iglesia. Desconozco la situación y tal vez, estas lineas puedan arrojar un poco de luz. Eso espero.



Firmado por Martyn Drakard
Fecha: 4 Enero 2008

Nairobi. Kibera, el más grande de los barrios bajos de Nairobi, hogar de casi un millón de personas, sirvió de fondo ambiental para El jardinero fiel, la película que trata de la experimentación fraudulenta de productos farmacéuticos en países en vías de desarrollo. El mismo Kibera vuelve a aparecer en las pantallas. Esta vez la acción es real y mortífera. Quizás algunos de los extras de la película empuñan ahora machetes en esta explosión de violencia, secuela de lo que se considera como una elección presidencial robada.

¿Es Kenia otra Ruanda en ciernes? ¿Tiene la violencia orígenes puramente étnicos?

Las circunstancias de Ruanda eran distintas. Existían allí dos grupos étnicos principales, y la minoría, que había sido favorecida por los poderes coloniales, dominaba a la mayoría. Durante mucho tiempo se habían ido acumulando los motivos de queja; la venganza había sido planificada y la radio se había encargado de difundir el odio étnico. Las infraestructuras –carreteras, comunicaciones– eran escasas y Ruanda carecía de valor estratégico, ya fuera geopolítico o económico. La mayoría de las personas cultas de Occidente jamás habían oído hablar de ella, y al mundo occidental, lisa y llanamente, no le interesaba.

El caso de Kenia es diferente. El país ha disfrutado de una paz relativa desde 1963. Cuenta con una población bien educada y políticamente madura, y es un centro de negocios y comunicaciones. Demasiada gente tiene demasiado que perder si Kenia es víctima de una implosión. El presidente Mwai Kibaki, de 76 años, ha ocupado el poder durante los últimos cinco años. Él y la mayoría de sus más próximos asesores son kikuyus, el mayor grupo étnico de Kenia. Son personas emprendedoras y laboriosas que dan gran importancia a la tierra. Ellos combatieron por la tierra contra los británicos en la rebelión del Mau Mau que condujo a la independencia.

La tierra es una cuestión de gran importancia en Kenia, como en la mayor parte de África. La posesión de la tierra provoca una codicia desmedida, que se traduce en la expulsión de los pobres y crea muchos ocupantes ilegales; ha dado lugar a disputas a medida que la población de África crece en regiones cuya meteorología es impredecible, e innumerables conflictos sobre la tierra permanecen sin resolver.

Los luos, marginados del poder

El otro candidato a la presidencia, Raila Odinga, de 62 años, es un luo, hijo de Jaramogi Odinga, el primer vicepresidente de Kenia, a quien el presidente Jomo Kenyatta, kikuyu, destituyó pronto. Los luos son un pueblo franco y sin miedo, con un fuerte sentido de la justicia, que dominan el ámbito académico de Kenia. Su región está cerca del lago Victoria y es menos fértil; también sienten menos inclinación hacia las actividades agropecuarias y muchos han emigrado a las ciudades en busca de trabajo. Los luos son nilóticos y poseen una fuerte cultura de solidaridad; los kikuyus son más individualistas.

Los luos nunca han catado el poder en Kenia. Políticamente, siempre se han sentido marginados. Su parte del país está mucho menos desarrollada. En 1969, Kenyatta viajó a Kisumu, la capital de los luos, para inaugurar un hospital financiado por la Unión Soviética y también para reprender a Jaramogi Odinga, que había formado un partido opositor. Acto seguido, estalló la tensión; la policía disparó a la multitud y mató a varios transeúntes. A lo largo de los años, dos destacados ministros luos, Tom Mboya y Robert Ouko, fueron asesinados, sin que sus muertes fueran jamás debidamente esclarecidas. Los agravios se han ido acumulando y la insatisfacción, creciendo.

Se esperaba que Raila ganase esta elección presidencial, según las encuestas previas a la votación. Los jóvenes luos desempleados vieron que Raila rozaba la victoria y sus esperanzas aumentaron. Pero el fraude electoral cambió su estado de ánimo llenándoles de desesperación y furia. Sin nada que perder, dieron rienda suelta a su fiasco precipitándose a la violencia, liberando sentimientos reprimidos, uno de los cuales era el cinismo provocado por la certeza de no poder confiar en nadie que ocupe el gobierno ni en sistema político alguno.

La escritora y periodista Michela Wrong (In the Footsteps of Mr Kurtz) opina que el verdadero motivo no es de orden étnico, sino la brecha que separa a los ricos de los pobres haciendo que éstos se sientan desamparados (Al-Jazeera News, 2-01-2008). Un misionero comboniano, Daniele Moschetti, que ha estado trabajando durante los últimos quince años en Korogocho, uno de los barrios extremos más difíciles de Nairobi, declaró a Reuters(31-12-2007): “Ésta es una guerra de los pobres… La identidad étnica que se ha politizado durante la campaña electoral se está convirtiendo en odio ahora que los kenianos tienen la sensación de que la democracia les ha fallado”. El propio Moschetti ha sido atacado varias veces por los mismos jovencísimos matones que corren en busca de su ayuda cuando uno de ellos está muriendo.

Los barrios bajos, olvidados

Kenia ya ha superado a Brasil como el país con la mayor diferencia entre los muy ricos y los muy pobres. Los sucesivos gobiernos han ignorado a esta gente. Quienes habitan en los barrios bajos –y “barrios bajos” significa chozas con “paredes” de polietileno, albañales a la intemperie, carencia de agua corriente, mugrientos callejones, constante quema de basuras, inseguridad– constituyen, quizás, el 55% de la población de Nairobi. La mayoría sobrevive con una sola comida al día. Gracias a la educación primaria gratuita, muchos de los niños van ahora a la escuela; otros muchos todavía no van sino que trabajan para sus madres, ya que a la cabeza de la mayoría de los hogares de los barrios bajos se encuentra una mujer sola.

Estas personas han sido abandonadas; sólo han oído la retórica política durante el periodo previo a las elecciones. Éste es su mensaje: nos habéis ignorado durante cinco años; ahora os vais a enterar.

El resto de África también sigue de cerca los acontecimientos de Kenia. Si el presidente Kibaki se sale con la suya, ¿qué ejemplo dará a otros dirigentes que podrían estar pensando en hacer exactamente lo mismo? Y ¿qué esperanza de gobierno democrático queda para los pueblos de África que han puesto su mirada en Kenia, viéndola como un modelo?

sábado, 5 de enero de 2008

Aborto en España

En el periódico La Vanguardia, han publicado hoy unas cifras alarmantes sobre el aborto en España. Se hace eco de la necesidad de que los jóvenes alcancen una mayor educación en temas de sexualidad. Bien, pero siempre que ese mayor conocimiento no incida en un aliento a practicar el sexo en épocas tempranas. ¿No sería más efeicaz educar desde el conocimiento de la vida? El video que cuelgo a continuación es un resumen de imágenes del desarrollo de un niño en el seno de su madre. Pienso que vale la pena verlo porque compruebas la belleza de la vida desde sus comienzos: el niño juega, sonríe, chupa, mira "a la cámara", ... Si hubiera una mayor conciencia de esas vidas escondidas, ...


miércoles, 19 de diciembre de 2007

Divorcio: feminización de la pobreza.

Con el estudio publicado ayer en ForumLibertas podemos disponer de datos para evaluar los riesgos de las rupturas familiares. ¿Qué soluciones podríamos aplicar a estos datos?, tal vez entre todos podríamos aportar nuestro granito de arena, procurando evitar con fuerza la ruptura en nuestra propia familia. Ese esfuerzo tal vez no será nunca noticia, pero ayudará a reforzar el entramado de la sociedad en la que vivimos.




8 costes sociales del divorcio: a la sociedad le conviene evitarlos
(ForumLibertas.com, 2007-12-18)


Desde el 2000 las rupturas en España han crecido un 52%; las consecuencias médicas, escolares, de seguridad y económicas son malas para todos.En el 2006 hubo en España 155.475 rupturas, lo que supone un incremento del 4,25% respecto al 2005 y un crecimiento del 52% respecto al 2000. En ForumLibertas varias veces nos hemos preguntado: ¿qué pasaría si la siniestralidad laboral creciese un 50% en 6 años? ¿No invertiríamos millones en prevención, campañas, alternativas, formación? ¿Por qué no se invierte en prevención de la siniestralidad familiar? En el Reino Unido calculan que las rupturas familiares implican una pérdida de 24.000 millones de libras anuales. A las que habría que sumar los costes en el fracaso escolar, tras relacionado con el fracaso familiar.

Hay al menos 8 consecuencias bien estudiadas por las que el fracaso familiar debería combatirse y prevenirse.

1. El divorcio de los padres aumenta la tasa de delincuencia en los hijos.

Los hijos de familias monoparentales cuyo progenitor nunca se casó son los más propensos a verse involucrados en delincuencia o en crímenes juveniles. Pero los estudios sugieren que los hijos de hogares divorciados o separados les siguen muy de cerca [1]. Por ejemplo, un informe a partir centros correccionales juvenilesde EE.UU. muestra que sólo el 13% de los delincuentes provienen de familias intactas; en cambio, un 33% tiene padres divorciados o separados y un 44% tiene padres que nunca se casaron (viven con un padre soltero) [2]

2. Los hijos que no viven con ambos padres juntos, delinquen con crímenes más graves.

Otro estudio en Estados Unidos, que hizo el seguimiento de más de 6.400 niños en un período de 20 años (incluso dentro de su edad adulta), encontró que los hijos sin sus padres biológicos en la casa cometerán crímenes con penas de encarcelamiento tres veces más que los hijos de familias intactas. Resultados similares se han visto en estudios de otros países[3]. Las prisiones y manutención de presos son un gasto que quizá convendría prevenir antes de que se cometan los delitos.

3. Los adolescentes que no viven con ambos padres juntos tienen más riesgo de alcoholismo y drogas

Las tasas de alcoholismo y drogadicción son mucho menores en aquellos criados en familias de matrimonio intacto que en las familias rotas [4].

4. Riesgo de que un progenitor abuse de sus hijas: los padrastros lo multiplican por seis.

La tasa de abuso sexual en niñas a manos de sus padrastro es al menos seis o siete veces mayor que a manos de su padre biológicos en familias conmatrimonios estables [5].

5. Es 70 veces más probable que a un bebé le asesine su padrastro, que no su padre biológico.

Un equipo de profesores de psicología en la Universidad McMasters, en Canadá, concluyó que los niños menores de dos años de edad tienen de 70 a 100 veces más posibilidades de ser asesinados a manos de sus padrastros que a manos de sus padres biológicos.

6. Más sexo precoz y más hijos fuera del matrimonio en hijos de divorciados

Los hijos de padres divorciados tienden a una iniciación sexual más temprana [6] y a una mayor frecuencia de relaciones. Junto con la precocidad sexual, se observa también que los hijos cuyos padres se han divorciado tienen una mayor tendencia a engendrar hijos fuera del matrimonio. En Gran Bretaña se ha concluido que los hijos de padres divorciados tienen hasta tres veces más hijos fuera del matrimonio, que los hijos de matrimonios estables [7].

7. Los divorciados aumentan su riesgo de enfermedad mental, suicidio y accidente mortal

El divorcio afecta también a las relaciones entre los cónyuges y sus respectivos equilibrios psicológicos e incluso en enfermedades fisiológicas. El profesor chileno Ramón Florenzano resume así la evidencia empírica existente al respecto: "Las estadísticas americanas muestran que los divorciados tienen seis veces mayor frecuencia de problemas psiquiátricos que quienes permanecen casados, así como tienen el doble de posibilidades de suicidio, más problemas de alcoholismo y abuso de sustancias químicas y, curiosamente, más riesgo de morir por enfermedades médicas tales como enfermedades cardiovasculares y cáncer".[8]Específicamente en el tema de abuso de alcohol y adicción a éste, se ha encontrado en EE.UU. que los divorciados o separados son 4,5 veces más propensos a llegar a estos resultados en comparación con las personas con matrimonios estables Cuando se analiza según sexo, se observa que las mujeres divorciadas o separadas tienen entre el doble y triple probabilidad de morir en un accidente, suicidio u homicidio. Comparado con hombres casados, entre los divorciados o separados son de 3 a 5 veces más probables las muertes debidas a accidentes, suicidios, homicidio y cirrosis.También se ha demostrado que existen entre los no casados mayores tasas de fallecimiento por enfermedades crónicas, como la diabetes, que requieren un comportamiento regulador o tratamiento[9]

8. El divorcio engendra pobreza, y además la feminiza.

El resultado global del divorcio es la creación de hogares monoparentales, generalmente encabezados por mujeres lo que da lugar al fenómeno de "feminización de la pobreza". El resultado final es que el estado se ve enfrentado a mayores demandasde asistencia social, de vivienda, de servicios judiciales y de salud mental y física. Las familias monoparentales se transformanen el foco prioritario de los programas sociales dirigidos a las personas de extrema pobreza, comprometiendo parte importantede los recursos del país. En EEUU los hogares tienen ingresos familiares muy por debajo del que logran familias biparentales. Distintos estudios, hablan de una disminución en el ingreso familiar producto del divorcio en un rango entre un 28 a un 42%. En el año 2000, un 34% de las familias monoparentales mantenidas por mujeres se encontraban en condiciones de pobreza Alrededor de un 50% de los hogarescon hijos que pasan por un divorcio terminan con niveles de ingreso bajo la línea de pobreza, producto de éste. Alrededor del 40% de las familias que recibieron ayuda en 1995 de los programas de Aid to Families with Dependant Children (AFDC) son hogares monoparentales con padre separado o divorciado.Si se considera que los gastos anuales para subsidiar y sostener familias monoparentales en EE.UU. alcanzan los 150.000 millones de dólares anuales, podríamos afirmar que las rupturas matrimoniales tienen un costo estatal importante. [10]En Inglaterra, en 1992, un quinto de todas las familias con hijos contaba sólo con un padre, situación que afectaba a 2,3 millones de niños116. Esto equivale a alrededor de 1 millón y medio de familias, de las cuales un 33% son divorciados. El gasto del Estado en familias monoparentales alcanza los 6.000 millones de libras.Actualmente un 30% recibe alguna ayuda del padre, pero el monto promedio aportado por hijo es muy bajo. En 1990, un 70% de las familias monoparentales dependían de la seguridad social. En cuanto a los hogares con jefaturas maternas, sólo el 11% de las familias con mujeres divorciadas tenían ingresos superiores a la denominada "línea de pobreza", comparado con un 71% de la población total. Aún más, la revista Economist del 9 de abril de 1994 destacaba ya que en Gran Bretaña el 77% de las madres separadas (divorciadas o no) vivían con la ayuda que les prestaba el Estado.



[1] Larson, D. B. Swyers, J. P. y S. S. Larson The Costly Consequences of Divorce: Assessing the Clinical, Economic, and Public Health Impact of Marital Disruption in the United States. National Institute for Healthcare Research. Rockville, Maryland

[2] Estudio realizado por Wisconsin Department of Health and Social Services (1994), citado en Larson, Swyers y Larson (1994), op. cit., pág. 15.

[3] Ob cit pag 53

[4] Hoffman, J. y Johnson, R. (1998), "A National Portrait of Family Structure and Adolescent Drug Use", Journal of Marriage and the Family, Vol. 60, N° 3, págs. 633- 645, citado en Fagan y Rector (2000), op. cit., pág. 8.

[5] Wilson, M. y Daly, M. (1987), "The Risk of Maltreatment of Children Living with Stepparents", en Child Abuse and Neglect: Biosocial Dimensions, foundations of Human Behavior, pág. 228. citado en Fagan y Rector (2000), op. cit., pág. 7.

[6] Citado en: Informe sobre el divorcio: la evidencia empírica internacional; Instituto de Ciencias de la Familia, Facultad de Derecho; Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, Universidad de los Andes, pag 54.

[7] Ob cit Pag 54

[8] Ob cit pag 62

[9] Ob cit pag 63

[10] Ob cit pag 76

jueves, 29 de noviembre de 2007

Las mujeres y la mujer


No es noticia, pero la opinión -pues de una opinión se trata- en esta cuestión sigue estando vigente.

Jaime Nubiola(jnubiola@unav.es)
La reciente aprobación por unanimidad de la ley de protección integral contra la llamada "violencia de género" es un motivo de enhorabuena para todos, varones y mujeres. El objeto de la ley es actuar contra la violencia que tantos hombres ejercen contra mujeres a las que están —o han estado— ligados por relaciones familiares o afectivas. La imagen de nuestros parlamentarios en pie aplaudiendo unánimemente la aprobación de esa ley es un síntoma de que algo está cambiando en nuestro país, de que está creciendo la sensibilidad contra la explotación de las mujeres por parte de los varones, que degrada tanto a las unas como a los otros.
En la exposición de motivos de esta nueva ley se identifica la violencia de género como el "símbolo más brutal" de la desigualdad existente en nuestra sociedad: "se trata de una violencia que se dirige sobre las mujeres por el hecho mismo de serlo, por ser consideradas, por sus agresores, carentes de los derechos mínimos de libertad, respeto y capacidad de decisión". Pocas líneas más abajo de esa misma exposición se explica que "la violencia sobre la mujer se presenta como un auténtico síndrome, en su sentido de conjunto de fenómenos que caracterizan una situación, que incluye todas aquellas agresiones sufridas por la mujer como consecuencia de los condicionamientos socioculturales". El hecho de que en el texto de la ley se hable en unos lugares de "la mujer" (por ejemplo, se crean los juzgados de violencia sobre la mujer) y en muchos otros de "las mujeres", me ha hecho pensar que nuestros legisladores no han caído en la cuenta de la diferencia radical que existe entre las mujeres y la mujer: las primeras merecen —todas y cada una singularmente— todo el respeto del mundo, mientras que "la mujer" es un concepto que evoluciona históricamente y que necesita urgentemente una reconstrucción o —como ahora se dice— una renovación en profundidad.
Me parece que fue leyendo el libro sobre cine y feminismo "Alicia ya no" de Teresa de Lauretis cuando advertí por primera vez este contraste tan obvio entre el concepto y las personas. Ocurre muchas veces que las cosas más importantes no las vemos porque las tenemos siempre delante de los ojos. "Con 'la mujer' —explicaba esta escritora— hago referencia a una construcción ficticia, a un destilado de los discursos, diversos pero coherentes que dominan las culturas occidentales. Con 'mujeres', por el contrario, quiero referirme a los seres históricos reales que, a pesar de no poder ser definidos al margen de esas formaciones discursivas, poseen, no obstante, una evidente existencia material. La relación entre las mujeres en cuanto sujetos históricos y el concepto de mujer tal y como resulta de los discursos hegemónicos no es ni una relación de identidad directa, una correspondencia biunívoca, ni una relación de simple implicación. Como muchas otras relaciones que encuentran su expresión en el lenguaje, es arbitraria y simbólica, es decir, culturalmente establecida".
La relación entre los individuos singulares y las ideas vigentes en el discurso contemporáneo sobre "la mujer" encierra toda la problemática del estatuto epistemológico de un discurso pretendidamente universal. ¿Cómo es posible luchar en contra de la opresión de las mujeres si la propia noción de 'mujer' esta construida social e históricamente? Tanto los movimientos feministas más radicales como quienes defienden la complementariedad de varones y mujeres han detectado esta tensión entre las construcciones ideológicas y las personas reales. Los varones y las mujeres de principio del siglo XXI no podemos entendernos a nosotros mismos al margen de estas tradiciones, pero sí podemos —¡debemos!— intentar ganar una más clara visión mediante una mejor comprensión de nuestros recursos significativos.
La teoría causal de la referencia, propuesta originalmente por Ruth Barcan y Saul Kripke a principios de los setenta, ofrece una luminosa perspectiva para enfocar los problemas que encierra un término como "mujer". El profesor de Harvard Hilary Putnam mostró que el uso de nombres de clases naturales como "tigre" u "olmo" está asociado con un estereotipo que viene a corresponder al individuo normal de esa clase. Un estereotipo es la descripción convencional de los rasgos típicos que una comunidad lingüística asigna a una determinada especie o clase de individuos. Con la calificación de esa descripción como convencional quiere señalarse que los rasgos estereotípicos no pertenecen necesariamente a la esencia y que los que emplean esos términos significativamente no siempre son capaces de identificar con exactitud los objetos a que se refieren. Ni un tigre albino, y por tanto sin rayas, es una contradicción, aunque en el estereotipo del término "tigre" esté el ser un felino con rayas, ni tengo que ser capaz de reconocer un olmo y saber distinguirlo de un haya para poder usar significativamente el término "olmo", pues basta con que me remita al uso de los jardineros o los botánicos.
La aplicación de esta teoría a los términos "varón" o "mujer" puede proporcionar una mejor comprensión de su uso en nuestra cultura. La clave se encuentra en advertir que esos términos no ofrecen un acceso privilegiado a la masculinidad o la feminidad. Una comunidad lingüística requiere que quien utilice significativamente los términos "varón" y "mujer" conozca los estereotipos a ellos asociados en esa comunidad, sea, por ejemplo, que el varón suele ser más fuerte o más violento que la mujer, pero esto no significa afortunadamente que sea una verdad necesaria de los varones el que sean más fuertes o violentos que las mujeres o que un varón débil o pacífico sea una contradicción. Con esto, lo que desde la teoría causal de la referencia se está afirmando es que los estereotipos que se asignan a términos como "varón" o "mujer" no consisten en una descripción de lo que realmente es ser varón o ser mujer, sino que se trata de descripciones relativas, compuestas de los rasgos contingentes empleados ordinariamente para la identificación de los miembros normales de su clase. Estos rasgos contingentes de "varón" y de "mujer" son los que debemos urgentemente cambiar, pues están detrás de mucha de la violencia de género, que se expresa de forma brutal en aquel terrible proverbio: "Cuando llegues a casa, pégale a tu mujer; si tú no sabes por qué, ella sí lo sabrá".
En este sentido, resulta muy ilustrativo reconocer que el estereotipo asociado en nuestra imaginación social con el término "mujer" es un objeto social y cultural que requiere una urgente renovación para eliminar de él todos los rasgos degradantes de explotación sistemática heredados del machismo ancestral. La confusión entre las mujeres y la mujer que aparece en la nueva ley muestra que nuestro Parlamento no sólo está intentando eliminar las agresiones contra las mujeres, sino además cambiar la mentalidad en nuestro país acerca de la mujer, y por ambos motivos podemos estar todos de enhorabuena.