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jueves, 21 de mayo de 2009

"diálogo molecular" entre madre e hijo desde el momento de la fecundación

Extraigo de You Tube ésta información y los enlaces en los que se puede entrar para ver los sucesivos videos del programa editado a principios del mes de mayo.







El "diálogo molecular" entre madre e hijo desde el momento de la fecundación, y cómo se forma el "cerebro maternal"
El cerebro de la mujer embarazada libera la hormona de la confianza y desactiva la del estrés

- La Universidad de Navarra divulga últimos avances científicos publicados sobre embriología y neurobiología del vínculo afectivo en la gestación

El proceso biológico natural del embarazo reduce el estrés en la mujer, al desactivar la hormona cortisol, y aumenta la confianza, al liberar oxitocina. Esta transformación se suma a otros cambios hormonales del cerebro de la mujer a partir del día 15 cuando, implantado en el útero, el embrión se comunica con los tejidos de la madre. Estas explicaciones aparecen en el Informe científico sobre la comunicación materno-filial en el embarazo: células madre y vínculo de apego en el cerebro de la mujer.

Este documento de la Universidad de Navarra es resultado del trabajo de expertos en Biología Molecular, Neurobiología, Neuroimagen, Psiquiatría, Sociología y Comunicación. La dirección ha corrido a cargo de Natalia López Moratalla, catedrática de Bioquímica. En 18 páginas se explican los momentos decisivos en el cerebro de la mujer embarazada. El documento ofrece una lectura divulgativa con referencias a los últimos avances publicados en Nature, Science, Cell, PNAS, TRENDS in Neurosciences, etc.

Se incluyen nuevos conocimientos científicos que están revolucionando el paradigma de la Embriología, por ejemplo, al observarse la asimetría de la primera célula del embrión, el cigoto. Una división asimétrica el día 1 genera el eje dorsal-ventral en el embrión bicelular. Este eje, junto con el rostral-caudal (rostro-cola) y el derecho-izquierdo dan lugar a la forma corporal. En este sentido, guardamos memoria de nuestro primer día, tal y como se publicó en Nature.

La Dra. López Moratalla explica que, aunque el embrión resulta extraño a la madre, la atmósfera de tolerancia inmunológica creada en el diálogo molecular hace que la mujer perciba al embrión como algo no propio y, sin embargo, sin señales de peligro que activarían las defensas. Esta tolerancia se inicia a petición del embrión, a través de una red de sustancias que liberan y desactivan todas las células maternas que generarían el natural rechazo hacia lo extraño: las células denominadas asesinas naturales (NK o natural killers); los linfocitos T, tóxicos para las células extrañas; y los linfocitos B, que producen los anticuerpos de rechazo.

Células del feto en órganos de la madre
Otra novedad es el denominado microquimerismo, por el que los órganos de la madre contienen células procedentes del feto que ha gestado (de 2 a 6 células por mililitro). Estas células tienen gran capacidad para regenerar y rejuvenecer el cuerpo de la mujer. Se han encontrado células de feto varón convertidas en cardiomiocitos de la madre. Técnicamente, es fácil advertir este fenómeno al identificar en la mujer el cromosoma Y, exclusivo del varón. Además, existen datos de la participación de esas células, por ejemplo, en la reparación del corazón de madres con cardiopatías.

El informe de la Universidad de Navarra resume avances científicos relevantes, desconocidos para muchos investigadores no especializados y para la ciudadanía. Se expone de forma cronológica la evolución de las células madre: embrión tricelular (día 2), embrión con células madre pluripotenciales de las que derivan los más de 200 tipos de células maduras del cuerpo humano (día 5), inicio de la formación del sistema nervioso y el esbozo cardiaco (día 16), comienzo de la circulación sanguínea propia del embrión (día 20), el primer latido (día 21), etc.

viernes, 17 de octubre de 2008

Nota de los obispos españoles ante el uso de “bebés-medicamento”


Nota de los obispos españoles ante el uso de “bebés-medicamento”

“Curar a los enfermos pero sin eliminar a nadie”

Aclaraciones sobre los hechos implicados en el nacimiento del llamado primer “Bebé Medicamento”

El pasado 12 de octubre nació en Sevilla el primer bebé seleccionado para curar a su hermano, que sufre una enfermedad hereditaria, la beta-talasemia major, anemia congénita severa que le obliga a someterse a constantes transfusiones sanguíneas.

Mediante la técnica utilizada, el diagnóstico genético preimplantacional, los embriones obtenidos a través de la fecundación in vitro son examinados para seleccionar aquellos que no sean portadores del factor genético que puede dar lugar al desarrollo de la enfermedad heredada. Entre los seleccionados, se implantan en el útero materno aquellos embriones que presentan el perfil de compatibilidad genética más adecuado con el hermano enfermo. Los demás son destruidos o congelados.

Conviene aclarar al respecto las implicaciones morales que no han sido señaladas estos días por algunos medios de comunicación social.

Se ha puesto el énfasis en la feliz noticia del nacimiento de un niño y en la posibilidad de la curación de la enfermedad de su hermano. Expresada así, la noticia supone un motivo de alegría para todos. Sin embargo, se ha silenciado el hecho dramático de la eliminación de los embriones enfermos y eventualmente de aquellos que, estando sanos, no eran compatibles genéticamente.

El nacimiento de una persona humana ha venido acompañada de la destrucción de otras, sus propios hermanos, a los que se les ha privado del derecho fundamental a la vida.

Se ha calificado el hecho como un éxito y un progreso científico. Sin embargo, someter la vida humana a criterios de pura eficacia técnica supone reducir la dignidad de la persona a un mero valor de utilidad. Los hermanos a los que se les ha privado del derecho a nacer han sido desechados por no ser útiles desde la perspectiva técnica, violando así su dignidad y el respeto absoluto que toda persona merece en sí misma, al margen de cualquier consideración utilitarista. Por su parte, el hermano que finalmente ha nacido ha sido escogido por ser el más útil para una posible curación. Se ha conculcado de esta manera su derecho a ser amado como un fin en sí mismo y a no ser tratado como medio instrumental de utilidad técnica.

Conviene recordar a este respecto el documento de la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española, del 30 de marzo de 2006, Algunas orientaciones sobre la ilicitud de la reproducción humana artificial y sobre las prácticas injustas autorizadas por la ley que la regularán en España, que señala la injusticia que se comete con los seres humanos producidos en el laboratorio, al ser tratados “como un mero producto conseguido por el dominio instrumental de los técnicos”. “La dignidad del ser humano exige que los niños no sean producidos, sino procreados (…). Por tratarse de una relación puramente personal –no instrumental- la procreación es conforme a la dignidad personal del niño procreado, que viene así al mundo como un don otorgado a la mutua entrega personal de los padres”. Respecto a la práctica de la que hoy hablamos, se dice también en el mismo documento: “Los planteamientos emotivos encaminados a justificar estas prácticas horrendas son inaceptables. Es cierto: hay que curar a los enfermos, pero sin eliminar nunca para ello a nadie. La compasión bien entendida comienza por respetar los derechos de todos, en particular, la vida de todos los hijos, sanos y enfermos”.

El hecho feliz del nacimiento de un bebé sano no puede justificar la instrumentalización a la que ha sido sometido y no basta para presentar como progreso la práctica eugenésica que ha supuesto la destrucción de sus hermanos generados in vitro.

La Iglesia desea prestar su voz a aquellos que no la tienen y a los que han sido privados del derecho fundamental a la vida.

Con estas aclaraciones no se juzga la conciencia ni las intenciones de nadie. Se trata de recordar los principios éticos objetivos que tutelan la dignidad de todo ser humano.

Madrid, 17 de octubre de 2008

sábado, 14 de junio de 2008

Australia: Operan y salvan la pierna a un feto de 22 semanas



(EFE, 2008-06-13)


Sidney. Cirujanos australianos han salvado la pierna de un feto de 22 semanas en la primera operación quirúrgica realizada en Australia antes de los siete meses de embarazo, informaron hoy fuentes médicas.

El bebé, que sufría una anomalía por la que el tejido que lo rodea cortaba la sangre que debía llegar a sus piernas, fue intervenido dentro del útero de la madre, que se encuentra ingresada en el hospital Monash Medical de Melbourne.

Los padres decidieron que se llevase a cabo la operación después de que los médicos les informasen de que tras el nacimiento de la niña tendrían que amputarle ambas piernas si antes no era intervenida.

Un portavoz del hospital indicó que es la primera vez en Australia que se interviene a un feto antes de que se cumplan 28 semanas de embarazo, cuando las posibilidades de supervivencia del bebé son mayores.

La operación se realizó a través del abdomen de la madre con un telescopio de dos milímetros de grosor con el fin de aplicar el láser necesario para cortar el tejido que impedía el flujo sanguíneo de la pierna izquierda del feto.

El síndrome de banda amniótica es una anomalía destructiva, que ocurre en uno de cada 15.000 nacimientos y puede afectar a cualquier estructura del feto, especialmente las extremidades.

miércoles, 11 de junio de 2008

Informe sobre la comunicación entre madre e hijo durante el embarazo


Recientes avances cambian la forma de entender la embriología

Se presentó en Madrid un informe científico sobre la comunicación entre madre e hijo durante el embarazo
Firmado por Miguel Ángel Sánchez de la Nieta
Fecha: 11 Junio 2008


Los progresos científicos hacen muchas veces que queden obsoletas leyes que se adoptaron sobre la base de conocimientos menos avanzados. Pero no en todos los casos los legisladores muestran la misma receptividad ante lo que dice la ciencia.

Hace dos semanas el Parlamento británico se encendió en un intenso debate por la Ley de Embriología y Fertilidad. Los adelantos de la medicina hacían necesaria una adecuación de la normativa a las nuevas investigaciones. Los líderes de los partidos dejaron que los diputados votaran en conciencia.

También a finales del mes de mayo, el Bundesrat –Cámara Alta alemana– sostuvo un debate en el que se revisaron los límites a la investigación con células madre embrionarias. Nuevamente se acudió a la libertad de voto entre los parlamentarios.

Italia lleva meses envuelta en discusiones sobre el aborto, reabiertas por la llamada que Giuliano Ferrara, un periodista y político agnóstico, hizo a las Naciones Unidas para que adaptara su Declaración de Derechos a los nuevos descubrimientos médicos sobre el principio de la vida humana.

En España, solo los flagrantes abusos cometidos por las clínicas abortistas o algunas declaraciones hechas en el contexto electoral han sido capaces de mantener la cuestión del aborto en el debate político.

Y no es porque la ciencia esté parada. En todos los sitios hay avances, y muy importantes, que desvelan luces nuevas suficientes como para que los legisladores tomaran cartas en el asunto. La semana pasada se presentó en Madrid un informe científico sobre la comunicación materno-filial en el embarazo, realizado por la Universidad de Navarra. Se titula “Células madre y vínculo de apego en el cerebro de la mujer” y ha reunido a expertos en neurobiología, neuroimagen, psiquiatría, sociología y biología molecular. Se trata de un retrato de los lazos que se crean entre una mujer y su hijo desde los primeros días de la gestación.

Diálogo precoz

La técnica de la neuroimagen permite esclarecer los procesos emocionales que unen a la madre con su hijo. Por ejemplo, con tan solo quince días de vida el embrión es capaz de reducir el estrés de la madre mediante la desactivación del cortisol, una de las hormonas que lo favorecen.

Igualmente, se silencian todas las células maternas que generarían el natural rechazo ante el embrión como un cuerpo extraño. Así lo explica una de las autoras del informe, Natalia López Moratalla, catedrática de Bioquímica de la Universidad de Navarra y especialista en la tolerancia inmunológica en el embarazo: “Se establece un diálogo molecular que hace que el sistema inmunológico de la madre no rechace al feto. El embrión es un 50% materno y un 50% paterno, por lo que el organismo de la madre debería rechazarlo, cosa que no sucede, lo que no significa que el embrión deje de ser extraño a la madre”.

Más tarde, entre las ocho y las dieciséis semanas, las señales que envía el feto en este diálogo molecular estimulan la producción de neurotransmisores cerebrales en la madre, como la oxitocina (la llamada hormona de la confianza), dando lugar a lo que se conoce como vínculo de apego. Esa hormona alcanzará altas dosis en momentos clave de la relación de confianza materno-filial, como el parto o la lactancia. También se produce en dosis altas cuando el niño da las conocidas patadas en el vientre de la madre.

Cuidados de niño

Cada vez resulta más claro que hay una especie de simbiosis entre madre e hijo. Pues no solo la madre cuida del hijo: también él le presta servicios.

La convivencia de nueve meses hace que algunas células de la sangre del feto y de la placenta pasen a la circulación materna. Estas células madre fetales permanecen en determinados nichos, sobre todo en la médula ósea, para después distribuirse por distintos órganos maternos y contribuir en los procesos de reparación, hasta el punto de que “se han encontrado células madre fetales de varón, portadoras del cromosoma Y, en el corazón de mujeres que padecían enfermedades cardiacas. Es decir, las células del hijo han contribuido a reparar el defecto materno”, afirma López Moratalla.

El estudio recoge artículos publicados en las principales revistas científicas (Nature, Proceedings, Science, Journal of Pediatric Surgery y otras) desde el año 2002 que están cambiando la forma de entender la embriología. Los hallazgos están ya asentados en la comunidad científica, pero son desconocidos en ámbitos ajenos a los especialistas. El objetivo de este equipo interdisciplinar de investigadores es facilitar la divulgación científica. Y es que solo si se conoce el qué, el cómo y el porqué de las cosas, podrán tomarse decisiones legislativas acertadas con respecto a tan cruciales asuntos.