Mostrando entradas con la etiqueta madres de alquiler. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta madres de alquiler. Mostrar todas las entradas

lunes, 17 de noviembre de 2008

Las inesperadas consecuencias de las madres de alquiler


ROMA, domingo, 16 noviembre 2008 (ZENIT.org).- El hecho de que las parejas que no pueden tener hijos recurran cada vez más frecuentemente a los servicios de madres de alquiler ha generado un mercado de intereses con dramas inesperados.

Un ejemplo es el destino de una niña de tres meses nacida de una madre de alquiler india, que ha pasado los primeros meses de su vida en medio de una batalla legal. El asunto acaba de resolverse, informaba el 2 de noviembre la CNN. Manjhi y su abuela, llegaron a Osaka, Japón, desde la capital de la India, Nueva Delhi, para encontrarse con su padre biológico.

Un artículo el 6 de octubre en el periódico de Singapur, Strait Times, explicaba los orígenes de la disputa.

Manjhi nació como resultado de la combinación del esperma de un marido japonés y el óvulo de una donante anónima implantado en el útero de una madre de alquiler india de la ciudad de Anand, en el estado de Gujarat.

Los problemas legales surgieron cuando el padre, Ikufumi Yamada, y su esposa, Yuki Yamada, que habían pagado por los servicios de la madre de alquiler, se divorciaron antes del nacimiento de Manjhi. El marido quería tener el bebé, pero su ex esposa ya no lo quería.

La ley india exige que la madre deba estar presente para que el bebé pueda recibir un pasaporte. En el caso de Manjhi ni la madre de la que había nacido ni la ex esposa querían saber nada.

El asunto fue resuelto con una sentencia del Tribunal Supremo de la India que no sólo dio el bebé a Ikufumi Yamada, sino que también confirmó que la subrogación era legal.

Según el Straits Times, la sentencia ha tenido lugar justo después de que el gobierno haya hecho público un proyecto de ley sobre madres de alquiler. Hasta ahora se había actuado en un vacío legal.

Turistas de la fecundación in vitro

El exponencial aumento de la maternidad de alquiler en la India ha sido objeto de creciente atención por parte de los medios. El periódico australiano Sun Herald informaba el 2 de noviembre que India está recibiendo a numerosos turistas de la fecundación in vitro de Europa y Gran Bretaña, atraídos por descarados anuncios como "¡Una joven y sana mujer con sobre ovulación exclusivamente para usted!".

La India no sólo ofrece madres de alquiler, sino también donantes de óvulos para mujeres que vuelan a la India para que les sean implantados.

El artículo del Sun Herald contaba el caso de Ekaterina Aleksandrova, que había conseguido la ciudadanía alemana. Voló a la India, se implantó cinco embriones, y, como consecuencia, se quedó embarazada con un embrión.

Aleksandrova no tiene lazo genético alguno con su bebé, nacido en septiembre. Además, los padres biológicos del bebé viven a 7.000 kilómetros de distancia y son de deferentes lenguas y culturas.

Tanto el esperma como los óvulos provenían de donantes anónimos. El primero fue comprado online de un banco de esperma danés y los segundos provenían de una mujer india.

Otro caso reciente, examinado por la BBC en un reportaje el 12 de octubre, tenía que ver con Bobby y Nikki Burnes. Su hija de tres meses, Daisy, fue concebida en la clínica Rotunda de Bombay.

La niña nació del óvulo de una donante fertilizado con el esperma de Bobby, e implantado en una madre de alquiler.

Según la BBC, el uso de madres de alquiler indias está especialmente extendido entre las parejas asiáticas de Gran Bretaña, debido a la escasez de óvulos o esperma de donantes asiáticos.

En comparación con los países occidentales, también es claramente más barato usar los servicios de las clínicas y mujeres indias. Según la BBC, las madres de alquiler indias reciben entre 2.500 y 3.500 libras (3.922 a 5.475 dólares), el equivalente al salario de 10 años de algunas de ellas.

El 4 de marzo, el International Herald Tribune informaba que el coste de la utilización de los servicios de fecundación in vitro en la India - incluyendo los billetes de avión y el coste de los hoteles - ronda, para las parejas extranjeras, los 25.000 dólares, un tercio de lo que costaría un servicio similar en Estados Unidos.

También haya madres de alquiler disponibles para las parejas del mismo sexo. El artículo relataba el caso de Yonatan Gher y de su pareja masculina no nombras. Usaron los servicios de la misma clínica Rotunda mencionada por la BBC.

En la clínica, el doctor Kausal Kadam creó un embrión para Gher y su pareja, con esperma de uno de los dos hombres - no querían descubrir de quien - y un óvulo extraído de una donante sólo unos minutos antes en otra parte de la clínica.

El artículo observaba que no se permitieron contactos entre la donante del óvulo, la madre de alquiler o los futuros padres.

Preocupación

El reportaje también observaba que el uso de madres de alquiler de la India plantea algunas cuestiones éticas. Los críticos están preocupados por el peligro de explotación. Asimismo, las parejas utilizan los servicios para saltarse las leyes de sus propios países.

Aunque Israel ha legalizado la adopción para las parejas del mismo sexo, todavía no se permiten madres de alquiler para estas parejas.

Otro caso en el que se elude la ley tuvo lugar recientemente con el nacimiento en Francia de trillizos de una mujer de 59 años.

El embarazo de la mujer suscitó controversia en Francia, según un reportaje de Associated Press el 8 de septiembre. La ley francesa sobre donación de óvulos excluye del procedimiento a las mujeres con más de 42 años.

El 12 de marzo Reuters informaba que Japón también está debatiendo el uso de madres de alquiler. Los obstetras japoneses adoptaron una prohibición contra los nacimientos de madres de alquiler en 1983, pero no existe ley alguna que lo prohíba. Reuters explicaba que algunas parejas habían tenido hijos a través de madres de alquiler con la ayuda de médicos en Japón.

Según el artículo un equipo de expertos del Consejo de Ciencia de Japón, que ha debatido el tema durante más de un año a petición del gobierno, sostiene que los nacimientos de madres de alquiler plantean riesgos para la salud tanto de las madres como de los hijos.

Los expertos también citaban la preocupación por la posibilidad de que miembros de la familia se vieran forzados a ejercer el papel de familiares.

"Se necesita nueva legislación y basándose en dicha legislación, sería deseable que en principio se prohibiera por ahora la concepción por madres de alquiler", afirmaba este mes el equipo en un borrador de informe pidiendo que se castigara a los médicos, agentes y clientes por los nacimientos comerciales a través de madres de alquiler.

La columnista de opinión Ellen Goodman también expresaba su preocupación por las madres de alquiler en un artículo publicado el 11 de abril en el Boston Globe.

Goodman expresaba su simpatía por las parejas que tienen dificultades para concebir de forma natural. No obstante, expresaba su preocupación por la comercialización de madres de alquiler, por la que una persona se convierte en un mero producto a comercializar en los mercados internacionales.

"No podemos, por ejemplo, vendernos a nosotros mismos en esclavitud", comentaba. "No podemos vender a nuestros hijos. Pero el negocio de las madres de alquiler se acerca peligrosamente a estas dos cosas".

Respetar la vida

La Iglesia católica es clara respecto a su postura, tanto hacia la fecundación in vitro en su conjunto como también hacia el uso de madres de alquiler. En su instrucción de 1987 sobre el respeto a la vida humana en sus orígenes, la Congregación para la Doctrina de la Fe trataba el tema de las madres de alquiler entre otros puntos.

La instrucción rechazaba la práctica, no sólo porque introduce una tercera persona en la relación del marido y la esposa sino también porque "la maternidad sustitutiva representa una falta objetiva contra las obligaciones del amor materno, de la fidelidad conyugal y de la maternidad responsable".

La instrucción también sostenía que la utilización de una madre de alquiler ofende la dignidad y el derecho del niño a venir al mundo de sus propios padres.

Estas enseñanzas fueron confirmadas por el Catecismo de la Iglesia Católica: "El hijo no puede ser considerado como un objeto de propiedad, a lo que conduciría el reconocimiento de un pretendido ‘derecho al hijo'. A este respecto, sólo el hijo posee verdaderos derechos: el de ‘ser el fruto del acto específico del amor conyugal de sus padres, y tiene también el derecho a ser respetado como persona desde el momento de su concepción'" (No. 2378).

Desgraciadamente la globalización ha alcanzado al vientre materno y está teniendo lugar un comercio de vida humana en detrimento de los derechos humanos.

Por el padre John Flynn, L. C., traducción de Justo Amado

domingo, 14 de septiembre de 2008

Ricky Martin y la subrogación gestacional



Fuente: Aceprensa.
Firmado por Ignacio Aréchaga
Fecha: 2 Septiembre 2008


En los últimos tiempos, la mejor garantía para que una estrella acapare portadas es tener gemelos. Tras los gemelos de Jennifer Lopez y Marc Anthony, han llegado los de Brad Pitt y Angelina Jolie, que eran ya famosos antes de nacer. Angelina Jolie nos fue preparando luciendo su embarazo por toda fiesta y festival que se precie. Pero ha sido Ricky Martin quien ha dado el campanazo al anunciar por sorpresa que se ha convertido en “padre de hermosos gemelos” y que va a dejar la vida loca por un tiempo para dedicarse a criarlos.

Lo novedoso de los gemelos del astro de la canción latina es que no se sabe de qué útero han salido. Las fotos muestran a Ricky Martín jubiloso con un hijo en cada brazo, pero solo. La oficina de prensa del cantante se ha limitado a decir que “nacieron vía método de subrogación gestacional”.

No hay modo más directo de normalizar una práctica antes mal vista que buscarle un nuevo nombre tan aséptico como sea posible. Antes se llamaba a esto “madre de alquiler” o “útero de alquiler”, pero es demasiado crudo, evoca el dinero y hasta puede dar argumentos de telenovela latinoamericana. Así que llamémoslo “subrogación gestacional”, que suena tan neutro como nacidos por cesárea.

Hay que suponer que Ricky Martin considera que se basta él solo para criar y educar a sus hijos. Después de todo, la Ricky Martin Foundation que preside se dedica a abogar por los derechos y el bienestar de los niños. En su web un lema nos recuerda que “Todo niño tiene derecho a jugar, a reír, a aprender el ABC y a ser saludable”.

Pero parece que en la nueva concepción de familia alternativa los niños han perdido un derecho que antes no se discutía: el derecho a tener un padre y una madre. En la declaración de los Derechos del Niño, aprobada por la ONU en 1959, se lee en el Principio n. 6 que el niño “siempre que sea posible, deberá crecer al amparo y bajo la responsabilidad de sus padres y (...) salvo circunstancias excepcionales, no deberá separarse al niño de corta edad de su madre”. Siempre ha habido niños que, por fatalidad o abandono, no han podido contar con sus dos padres; pero lo nuevo del fenómeno actual es la normalización de “huérfanos de encargo” para satisfacer las ansias de maternidad / paternidad de un adulto.

Sin duda, quien toma esa decisión piensa que con el amor que tiene a ese niño lo va a criar perfectamente y sin que nada le falte. Pero el cariño no suple la ausencia objetiva de uno de los progenitores. En estos casos de procreación artificial en solitario, un adulto decide que su hijo no necesita una madre o un padre. Pero, ¿qué pensaríamos de unos padres que decidieran que su hijo no necesita amigos, porque ya están ellos para darle apoyo, cariño y compañía?

No deja de ser curioso que se intente “normalizar” la maternidad de alquiler en un momento en que la ciencia está comprendiendo mejor que “el embarazo no consiste solo en llevar a un bebé; es una experiencia fundamental que modela a los dos protagonistas: la futura madre y el niño en gestación”, advierte el ginecólogo francés René Frydman. “Apenas estamos empezando a descubrir la complejidad y la riqueza de la interacción entre la madre y el bebé en el útero”.

Pero la “subrogación gestacional” solo atiende a los deseos del que hace el encargo.

viernes, 4 de julio de 2008

Francia: críticas al proyecto de legalización de las “madres de alquiler”


PARIS, miércoles, 2 julio 2008 (ZENIT.org).- Varios sectores de la sociedad francesa han criticado duramente el proyecto de ley presentado recientemente en el Senado francés para legalizar la práctica de las “madres de alquiler”.

La revista “Gènéthique”, de la fundación Jérôme Lejeune, ha recogido ampliamente varias reacciones negativas ante la iniciativa, afirmando que se trata de “una forma de prostitución”.

“Le Monde” publica una tribuna firmada por Caroline Eliacheff, psicoanalista, y René Frydman, ginecólogo-obstetra, a propósito de las madres de alquiler. Esta práctica ilustra, según los firmantes, la “sobrevaloración” actual de la genética: contrariamente a los procesos de adopción, de la donación de esperma, de óvulo o de embrión, que valorizan la “parentalidad” llamada de intención, aquí “lo que cuenta es el niño en sí, sus genes”, cualquiera que sea el precio.

Caroline Eliacheff y René Frydman subrayan la importancia del embarazo que “no es un simple porte” dado que los intercambios entre la madre y el hijo en el útero son ricos. ¿Cómo “organizar la venida al mundo de niños portados por una mujer cuyo trabajo psíquico consciente e inconsciente consiste en poderlo abandonar” y desde el momento en que ella podría conservar la posibilidad de retractarse después del parto? ¿Se puede coscientemente exponer a los niños de la madre de alquiler, su pareja, su marido a este proceso? ¿Qué pasará en el caso de falso parto, de cesárea, de complicaciones, de niño enfermo...?”.

Y luego, “¡adjudicarse doce meses (sic) de la vida de un ser humano no es nada!, añaden los autores. “¿No es esta una forma de mayor alienación del cuerpo de la mujer?, se preguntan. Cuestión todavía más grave es que la principal motivación será siempre de orden económico “ligada o no a una reparación psíquica, consciente o no, que parece dudoso animar”.

Para los firmantes, la regulación de esta práctica –recientemente propuesta por el Senado (cf. Síntesis de prensa del 26/06/08)- no es sino un modo de ‘ocultar miserias’. “los patinazos son inherentes al proceso mismo de legalizar esta forma de prostitución en nombre del sufrimiento de las parejas que no pueden procrear pero que pueden pagar”.

En un comunicado sobre este asunto, el Partido Comunista francés denuncia también este “derecho al niño a toda costa” revindicado sobre todo para aquellos que exigen de sus deseos la legalización de la gestación por otros. Fustiga una práctica que “utiliza el cuerpo de las mujeres como un instrumento de producción/procreación”, niega los lazos existentes entre la madre y el niño que ella lleva, formaliza la comercialización del cuerpo y pisotea la dignidad de la mujer y del niño.

Aude Mirkovic, de la Universidad de Evry, reacciona a su vez en “Le Figaro” y se interroga sobre el interés del niño que deberá aquí pagar los actos de los adultos. Situado a su pesar en el centro de un embrollo biológico, psíquico y jurídico, el niño deberá por tanto adecuarse para encontrar su lugar y sus puntos de referencia. Mientras que la adopción tiene por objeto ofrecer una familia a quien está privado de ella, la maternidad a través de otro suscita en sí esta situación deliberadamente aceptada y doctamente orquestada. La autora denuncia las circunstancias objetivas impuestas al niño para venir al mundo, sin tener en cuenta el amor que recibiría. Pero “las mejores intenciones no pueden cambiar un hecho: el niño es [en la práctica de las madres de alquiler] el objeto de un contrato”.

Para Aude Mirkovic, existe una relación irrefutable entre la maternidad de alquiler y el dinero: antes de la ley de 1994 –que prohibió esta práctica- había surgido un mercado (la compensación se estimaba en 50.000 francos) con sus inevitables derivas mercantiles (con intermediarios crápulas sobre todo que no versaban la totalidad de las sumas percibidas a la madre de alquiler). Añade por último que la maternidad de alquiler reduce irremediablemente a la mujer al papel de “instrumento de producción”.

© genethique.org Traducido del francés por Nieves San Martín

jueves, 27 de marzo de 2008

El negocio de las madres de alquiler indias


India: parejas de países ricos pagan a madres de alquiler
(Aceprensa)
Fuente: International Herald Tribune
Fecha: 7 Marzo 2008

No planean viajes de placer, ni tampoco quieren ir de compras. Ponen su atención en la India, pero no les interesa el Taj Mahal ni les mueven motivos turísticos. Son parejas de países ricos que pagan a madres de alquiler que presten su útero para gestar un hijo para ellos. Y todo a un precio mucho más barato que en los países occidentales.

Según el reportaje que publica el International Herald Tribune, cada vez son más las parejas de los países ricos que acuden a estos curiosos “intercambios comerciales” con países del Tercer Mundo. En Anand, una ciudad al este del estado de Gujarat, más de 50 madres de alquiler están habitualmente embarazadas con niños de parejas norteamericanas, británicas y de otros países ricos. Algunas de esas parejas se alojan nueve meses en un hotel cercano, hasta que en la clínica de al lado da a luz para ellos... una madre de alquiler.

La doctora Naina Patel, que trabaja en una clínica de Anand, afirma que a los americanos les gustan las mujeres indias: “No tienen vicios, no beben alcohol, no fuman ni se drogan”. Y además a buen precio: 30.000 dólares para vuelos, hotel y cuidados médicos; solo 300.000 rupias (7.500 dólares) para el alquiler de una madre.

Y una cosa más: las mujeres que alquilan su vientre no saben para quién trabajan. Ni siquiera saben si la criatura que llevan en su seno tendrá unos padres que son los dos hombres. El silencio es necesario, también porque en India la homosexualidad es ilegal. A veces el encargo al extranjero se hace para eludir la ley nacional. Es el caso de Israel, que ha legalizado en febrero la adopción de niños por personas del mismo sexo, pero no permite contratar madres de alquiler a parejas homosexuales. El reportaje se abre con el caso de una pareja de hombres homosexuales que ha “encargado” un niño a través de un servicio de este tipo en la India, donde es legal, sin que la madre de alquiler sepa para quién trabaja.

“Solo quiero ganar dinero para dar una educación a mis hijos”, dicen las mujeres indias, sujetos pacientes del arrendamiento.

Ver artículo original: Foreign couples turn to India for surrogate mothers.