domingo, 11 de noviembre de 2007

Historia del sufragio femenino en Argentina

A comienzos del siglo XX, el modelo femenino en la Argentina estaba cambiando. Las mujeres, aún aquellas que tenían su ámbito de desarrollo en el seno del hogar, aprendieron de los hombres y de las noticias que les llegaban desde Europa y Estados Unidos, que ellas también tenían derechos.
Para la legislación de esos años, las mujeres no tenían presencia cívica, pasaban a depender de su padre o de su esposo.
A partir del año 1919, distintos diputados comenzaron a presentar proyectos de ley para establecer el voto femenino obligatorio. Pero todos estos chocaban constantemente contra los mismos prejuicios, que colocaban a la mujer en una situación de reiterada duda con respecto a su capacidad y madurez para hacer uso de ese derecho.
En el año 1927, en la provincia de San Juan, el entonces gobernador Federico Cantoni sancionó la nueva carta orgánica de la provincia, que, entre otros hechos, extendía el voto a las mujeres.
Según el nuevo texto, las mujeres no sólo tenían derecho a votar a ser elegidas para desempeñar cargos públicos. En abril de 1928, tuvieron ocasión de estrenar sus libretas cívicas y dieron una sorpresa: votó el 97 por ciento de las inscriptas, frente al 90 por ciento de los varones. Además, una mujer -Emilia Collado- fue elegida intendente de Calingasta y otra, Ema Acosta, diputada.
Pero en diciembre de ese año, el Gobernador fue depuesto, la ley se derogada y las mujeres eliminadas del padrón electoral.
En el año 1945, desde la Secretaría de Trabajo y Previsión, el coronel Perón encaró una política dirigida a las mujeres. En ese sentido, creó la División de Trabajo y Asistencia a la Mujer.
Se reflotó la cuestión del sufragio femenino. El 26 de julio de 1945, en un acto celebrado en el Congreso, Perón explicitó su apoyo a la iniciativa. Se formó entonces la Comisión Pro Sufragio Femenino.
En 1946, Eva Duarte de Perón pasó a prescindir esta Comisión, y comenzó a presionar para que se sancione la ley, y emprendió una campaña para cumplimentar el objetivo, con los legisladores, con las delegaciones que la visitaban, con las mujeres nucleadas en los centros cívicos, a través de la radio y de la prensa. El mensaje de Evita iba dirigido a un conglomerado femenino amplio y las mujeres lo internalizaron y pasaron a desempeñar un papel activo.
Se realizaron mitines, se publicaron manifiestos y grupos de obreras salieron a las calles a pegar carteles reclamando la aprobación de la ley. Centros e instituciones femeninas emitieron declaraciones de adhesión. Evita fue reconocida por las mujeres como su portavoz natural.
El 9 de setiembre de 1947, con los palcos del Congreso repletos de mujeres, se logró la sanción de la Ley N° 13.010, que se promulgó el 23 de setiembre del mismo año. El 11 de noviembre de 1951, las mujeres argentinas emitieron por primera vez su voto. Votaron 3.816.654 mujeres. El 63,9% lo hizo por el Partido Peronista, el 30,8% por la Unión Cívica Radical. A su vez, el Partido Peronista fue el único de ambos que llevó mujeres a sus listas. En 1952, 23 diputadas y 6 senadoras ocuparon sus bancas.